¿Comprar una casa o un departamento es una inversión segura? Creo que la mayoría de las personas opinarían que sí. Una propiedad se puede rentar o vender, y con el paso del tiempo casi siempre ganan plusvalía.

Pero imagínese qué pasaría si casi todos pensaran lo mismo, y decidieran que la mejor forma de invertir es comprando casas. Esto ocasionaría una gran demanda de vivienda, un incremento acelerado en sus precios y luego habría una sobreoferta de casas, lo cual generaría complejos habitacionales inhabitados, colonias o pueblos fantasmas.

Este fenómeno es una realidad en China, donde aproximadamente un 90% de la población urbana es dueña de una vivienda, y se estima que hay entre 65 y 85 millones de casas sin habitar (más del 20% del total de viviendas construidas).

En China, las limitadas opciones de inversión a las que los habitantes de ese país tienen acceso, la seguridad aparente que da el poseer una casa, además de la creencia de que el tener una propiedad puede ayudar en las negociaciones matrimoniales, impulsaron la especulación con la vivienda.

Padres de familia deseosos de asegurar el futuro financiero de sus hijos, les han comprado casas, y no una, sino dos o más. Esto generó un incremento en la demanda, por tanto, un incremento acelerado en los precios y un boom del sector inmobiliario. Pero al final, estas casas no han sido habitadas, ni rentadas. Sino que han pasado a formar parte de bloques de casas o departamentos fantasma, que en varios casos el gobierno chino ha mandado a demoler.

Si tiene algo de tiempo ocioso, le recomiendo buscar videos de demoliciones masivas de departamentos en China, o imágenes de sus complejos habitacionales fantasma. Las imágenes son verdaderamente impresionantes y ayudan a darse cuenta de la dimensión del problema.

La quiebra de Evergrande, y el retraso de los pagos de la deuda de Country Garden, dos gigantes inmobiliarios chinos han hecho saltar las alarmas. Y no es cualquier cosa, ya que se estima que aproximadamente una quinta parte del Producto Interno Bruto (PIB) de China, está ligado al sector inmobiliario. El gobierno chino está intentando encontrar formas de implementar impuestos a la propiedad, y de establecer más regulaciones para frenar la especulación con la vivienda. Si los impuestos se aprueban, ocasionarían una venta masiva de propiedades que generarían un desplome en los precios. No se ve fácil encontrar una solución.

Estamos ante otra burbuja inmobiliaria, diferente a la crisis de las hipotecas subprime de 2008 de EE.UU., pero que seguramente igual tendrá un impacto en el entorno económico mundial.

Tal vez valga la pena recordar el viejo adagio que dice: “cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar”.

Me pregunto cuántas de las personas que compran una propiedad en Mérida lo hacen con la intención de habitarla, y cuántas estarán comprando propiedades inmobiliarias como inversión. Desconozco si hay datos sobre el porcentaje de vivienda deshabitada en la ciudad. Sería bueno conocerlos.

Lo que sabemos, es que por todos lados nos ofrecen propiedades inmobiliarias como inversiones seguras, que pueden generar altos rendimientos. Los precios están creciendo a pasos agigantados. ¿Qué seguirá?

Ante todo, espero que no olvidemos que la vivienda es un derecho humano. Tal vez debamos poner atención a lo que el presidente chino Xi Jinping dijo: “Las viviendas son para vivir en ellas, no para especular”.— Mérida, Yucatán.

marisol.cen@kookayfinanzas.com

Consultora Financiera y Directora de las Licenciaturas en Administración y Finanzas, Universidad Anáhuac Mérida

 

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