El 16 de septiembre, día de la independencia de nuestro país, es una de las fechas más celebradas en el año. Las personas se visten con los colores patrios, las familias se reúnen para comer pozole y otros antojitos mexicanos. Hay mucha algarabía en el ambiente por esta fecha, en la cual celebramos que tomamos las riendas de nuestro destino como país.
Tal vez valga la pena aprovechar esta celebración para reflexionar acerca de qué tan independiente somos en varios aspectos de nuestra vida personal.
Por ejemplo, qué tan independientes somos financieramente. Sí todavía no lo somos. ¿Hay perspectivas de que algún día lo seremos?
Podríamos definir la independencia financiera como un estado en el cual una persona cuenta con los recursos financieros suficientes para cubrir sus necesidades económicas sin tener que trabajar.
Para lograr la independencia financiera, hay que acumular recursos financieros, ya sea en forma de dinero, inversiones, propiedades, negocios, etc. Activos que nos generen ingresos sin trabajar.
¿Cuántos mexicanos lograrán la independencia financiera durante su vida? ¿Cuántos tienen el control de su dinero? ¿Cuántos llegarán a la jubilación con recursos suficientes para vivir los últimos años de su vida?
Yo creo que serán pocos.
Los que lograrán jubilarse con el régimen de pensiones de 1976 estarán entre los más afortunados porque recibirán el promedio de sus últimos 5 años de sueldo, sin importar cuánto hayan ahorrado durante su vida laboral.
Para quienes trabajan y se jubilarán con el régimen de pensiones de 1997, se ve muy difícil que para su jubilación puedan tener independencia financiera. La mayoría recibirán como pensión una tercera parte de su sueldo. Será difícil tener independencia financiera con esa cantidad.
Para los que son jóvenes y todavía empiezan a trabajar, el panorama se ve aún más complicado que para sus padres, muchos de ellos ni siquiera podrán comprar una casa, y si no ahorran, llegarán a la vejez sin dinero y sin un lugar para vivir.
¿Entonces lograr la independencia financiera es imposible? No lo es. Es factible para quienes tienen el tiempo a su favor.
Imagínese un joven profesional de 24 años que consigue un trabajo en el que gana neto $15,000. Si decidiera quedarse en casa de sus padres y ahorrar la tercera parte de su sueldo, es decir $10,000 al mes, podría acumular en 8 años con cuatro meses $1’000,000. A los 32 años tendría su primer millón de pesos ahorrado.
Si ese $1’000,000 los invirtiera al 8% anual, sin poner un peso más, hasta que cumpla los 65 años (es decir invertiría durante 33 años), obtendría para su jubilación $13,890,969.
Si los invirtiera al mismo plazo al 10%, obtendría para su jubilación $26,744,421. Mientras que si lo hiciera al 12%, lo que obtendría al llegar a los 65 años serían $51,435,624.
Se preguntará usted por qué hay tanta diferencia en el monto final a los 65 años, si las tasas solo cambiaban un 2% (hicimos el cálculo al mismo plazo con tasas del 8%, 10% y 12%). La respuesta está en el poder del interés compuesto y en el tiempo.
Aclaro que obtener tasas entre 8% y 12% es algo totalmente factible con los instrumentos financieros disponibles en el mercado. Cuando se trata de inversiones, cada punto porcentual a lo largo del tiempo representa una buena cantidad de dinero.
Para quienes son jóvenes y están dispuestos a hacer algunos sacrificios viviendo austeramente durante algunos años para llegar a su primer millón, la independencia financiera está al alcance de sus manos.
En todo el mundo casi un 50% de la población vive con estrés financiero, y las generaciones jóvenes están entre las más afectadas. Como padres podemos ayudar a cambiar el panorama. ¡Enseñemos a las generaciones jóvenes a tomar las riendas de su vida financiera!— Mérida, Yucatán.
marisol.cen@kookayfinanzas.com
Consultora Financiera y Directora de las Licenciaturas en Administración y Finanzas, Universidad Anáhuac Mérida
