En el epicentro del conflicto palestino-israelí, que evidencia la destrucción masiva y permanente de la Franja de Gaza, de tan solo 365 km cuadrados, se están cometiendo atrocidades inhumanas desde hace ya mas de tres semanas. Esto ha despertado en el mundo una reacción de horror y rechazo ante lo que ya pueden considerarse crímenes de guerra infligidos deliberadamente por Israel: 8,000 muertos al momento de escribir este comentario. En noviembre 3, el ejército israelí ya rodeaba Gaza. La amplia ventana de simpatía por este pueblo que se abrió el 7 de octubre por el brutal salvajismo en el ataque a 1,400 israelíes, durante un concierto lleno de jóvenes, y la sangrienta crueldad contra civiles, además de bebés y ancianos, de los kibutzes cercanos, se ha ido cerrando lentamente a nivel mundial contra Netanyahu y su gobierno.
El Presidente Biden, con su apoyo irrestricto a la masacre que Israel está cometiendo, es fuertemente criticado en su propio país, donde las protestas de ciudadanos, incluidos los mismos rabinos y judíos se oyen a todo pulmón en el país. Y en el mundo entero. Anthony Blinken, Secretario de Estado, y el presidente estadounidense Joe Biden piden ahora una “pausa” humanitaria en los combates, para permitir la salida de mas de 70,000 personas con doble nacionalidad. Aún no se llega a un acuerdo. El gobierno israelí teme que esto permita a Hamás reforzar su embestida.
Siete décadas de conflicto árabe-israelí en Gaza, que tiene 1.5 millones de refugiados palestinos, ha creado una situación que los ha hecho depender masivamente de la ayuda humanitaria internacional. En 2007, tras la victoria de Hamás en las elecciones, Israel impone un bloqueo sobre la Franja, con resultados devastadores para la economía y las condiciones de vida de sus habitantes. La tasa de desempleo es de 50%.
En estos momentos después de tres semanas de bombardeo continuo e incesante donde mas de 18,000 toneladas de explosivos han sido detonados en Gaza, la destrucción de la ciudad es masiva, hay cientos de civiles heridos y muertos, porque Israel ataca los túneles de 62 mts de profundidad y más de 500 kms de extensión donde se esconden los terroristas de Hamás, mismos que están determinados a exterminar en su totalidad, para hacerse con el control de Gaza.
Y esta masacre no distingue entre civiles y terroristas. Cazas israelíes atacaron la madrugada de hace unos días un campo de refugiados en la Franja de Gaza, donde mataron a docenas de personas, según las autoridades de salud. Israel mantendrá su ofensiva para aplastar a Hamás, a pesar de las peticiones de Estados Unidos para una pausa en las hostilidades para llevar ayuda a civiles desesperados.
“La cifra de víctimas mortales, aclara el ministerio gazatí, no incluye a las “1,300 personas que se creen desaparecidas bajo los escombros”, a “las que fueron enterradas directamente sin ser trasladadas a hospitales” ni los casos en los que “los hospitales no pudieron completar los trámites de registro”. Los datos del 4 de noviembre, del Ministerio de Salud de Gaza y funcionarios israelíes, así como observadores internacionales y grupos de asistencia son estos: 9,227 palestinos muertos en Gaza; 144 palestinos muertos en Cisjordania; 1,400 muertos en Israel: 24 soldados israelíes muertos desde el inicio de la ofensiva terrestre; 23,516 palestinos heridos en Gaza; 2,200 palestinos heridos en Cisjordania; 5,400 israelíes lesionados, 250,000 israelíes desplazados; más de 1.4 millones de palestinos desplazados en Gaza; al menos 241 rehenes en Gaza; cinco rehenes liberados o rescatados; 421 camiones de ayuda que entraron a Gaza; 33,960 unidades residenciales destruidas en Gaza.
Caos y muerte. Mientras tanto, a causa de la horrible necesidad en todos los sentidos, el orden comienza no solo a desmoronarse, sino a desaparecer. Miles de personas irrumpieron en los almacenes de una agencia de Naciones Unidas para llevarse harina y productos básicos de higiene, en un reflejo de la creciente desesperación y del desmoronamiento del orden público mientras la guerra entre Israel y los milicianos de Hamás, que gobiernan Gaza, cumple poco mas de tres semanas.
Ya se convirtió en la más mortífera de las guerras que han librado Israel y el grupo terrorista. Y en una irrefutable crisis humanitaria. Nadie quiere ceder. Israel sigue disparando contra civiles y Hamas lanza cohetes contra Israel. Esto ya es la guerra extendiéndose por Medio Oriente. “El líder Supremo de Irán, Ali Jameneí, el miércoles también pidió a los países islámicos que boicotearan a Israel con el cese de la exportación de petróleo y alimentos al Estado judío como castigo por la guerra en Gaza”. El objetivo de Israel es desmantelar Hamás y conseguir la vuelta de los rehenes. En espiral ascendente el conflicto se dispara en forma alarmante.
El papa Francisco celebró la misa en el cementerio de la Commonwealthen Roma y afirmo: “Las guerras son siempre una derrota. No hay victoria total, no, siempre si uno gana al otro, detrás está la derrota del precio que se paga, se destruye la vida sin conciencia de ello” el ha realizado numerosos llamamientos para el cese de la guerra en Ucrania y también en el reciente conflicto entre Israel y Hamás. Barack Obama afirma y no sin razón, que “nadie tiene las manos limpias” en la guerra entre Israel y Hamás.
Les recomiendo la película Golda sobre la guerra de Yom Kipur. Golda Meir fue la primera mujer en Israel y tercera en el mundo en asumir tan alto cargo. ”Su política intransigente y su estilo de liderazgo le valió el apodo de Dama de Hierro”. En ese año de 1973 se formo una coalición de los estados Árabes, Egipto y Siria en contra de Israel con un ataque sorpresa. Comenzó el sábado 6 de octubre. La guerra terminó 18 días después, el 24 de octubre, cuando se declaró el cese al fuego. Las similitudes con el conflicto de hoy impactan. Todo es lo mismo a pesar de los años transcurridos. Y pese a mi fe en la humanidad y la paz que todos deseamos, creo que esta disputa de territorio no tendrá fin jamás. Aun nos falta mucho por ver. Hambre, guerra, enfermedad y muerte… los Cuatro Jinetes del Apocalipsis cabalgan de nuevo, en pleno siglo XXI ante los ojos de un mundo atónito e incrédulo por las atrocidades cometidas por los dos bandos, aunque el fiel de la balanza se inclina ya por el genocidio que Israel está cometiendo contra Palestina.— Mérida
Abogada y escritora
