El salto chapulinesco del expanista Rommel Pacheco a Morena y su reciente inscripción al proceso interno como aspirante guinda a la alcaldía de Mérida continúan causando revuelo y generando diversas expresiones de rechazo en las bases y liderazgos morenistas de la entidad.

En la disputa interna de Morena por la candidatura al Ayuntamiento de Mérida también participan el diputado estatal Rafael Echazarreta Torres y el expanista Manuel Díaz Suárez.

Antes de seguir sobre la presunta imposición de Rommel Pacheco como candidato de Morena a la alcaldía meridana que, al parecer, pretenden hacer las cúpulas morenistas, tengo a bien hacer algunas consideraciones previas.

En principio, reitero que soy partidario del proyecto general de la 4T. Desde hace por lo menos 30 años venimos siguiendo la ardua lucha política, social y electoral del hoy Presidente de la República.

Por lo anterior, valoramos en su justa dimensión histórica los grandes logros sociales, políticos y económicos que ha tenido la 4T en estos cinco años de gobierno, en los que se han sentado las bases para seguir impulsando los cambios trascendentales que requiere el país.

Pero debo precisar que soy un partidario crítico de la 4T, es decir, que siempre señalaré lo que no nos parece adecuado, lo que consideramos equivocado y lo que se debe mejorar o de plano rectificar.

Partimos de la premisa de que, en un régimen democrático, todo servidor público debe estar sometido al escrutinio de la sociedad y siempre se le debe pedir rendición de cuentas sobre su encargo.

Igualmente, considero que la Dra. Claudia Sheinbaum, precandidata presidencial por la coalición morenista, representa sin duda alguna una opción para la continuidad de la 4T, con los necesarios impulsos de cambio, mejora y rectificación en los procesos implicados en este gran proyecto nacional.

Asimismo, me resulta impensable el retorno al poder del bloque PRIANRD, pues no sólo representa un pasado reciente de oprobio, saqueo y corrupción, sino que claramente está siendo financiado por poderosos sectores de la oligarquía económica.

En esta tesitura, percibo que entre la ciudadanía y entre los sectores populares impera una sensación de esperanza, un deseo de que continúe un gobierno que ha mantenido un claro compromiso con los que menos tienen.

También me parece lógico y explicable que la Dra. Claudia Sheinbaum esté sumando fuerzas políticas y sociales para su proyecto. Incorporar a liderazgos de los diversos grupos sociales es una estrategia comprensible para quien quiere asumir la máxima responsabilidad pública de la nación.

Pero lo que yo he venido cuestionando es que se han estado enganchando a la 4T personajes impresentables que en el pasado reciente denostaron furibundamente a AMLO y se opusieron a la 4T en general.

Y es aquí donde retomo las incidencias ocurridas en el evento multitudinario realizado en Valladolid el 13 de octubre pasado, que contó con la presencia de la doctora Claudia Sheinbaum y al cual fui expresamente invitado por el equipo asesor de la hoy precandidata presidencial de Morena.

Precisamente el día del evento publiqué un extenso editorial en el que señalaba que los tránsfugas que recién habían dado el brinco a la 4T no tienen principios político-ideológicos ni valores éticos (Ver: “Rommel Pacheco en Morena: Tránsfugas sin principios”; D.Y., 13 de octubre, Local, p. 6).

Hoy reitero mi convicción de que estos tránsfugas han traicionado a sus partidos y a los electores que les dieron sus votos, y que sólo llegan a Morena para satisfacer sus ambiciones de poder y de dinero, dado que ya no pueden llenar sus insanas apetencias en los partidos que les dieron generoso cobijo.

El abucheo generalizado de ¡fuera, fuera, fuera! que recibió Rommel Pacheco en Valladolid en el evento que rememoramos es plenamente explicable y demuestra que muchos militantes y liderazgos de Morena repudian las prácticas del chapulineo y rechazan a estos tránsfugas sin principios.

Por cierto, los fuertes abucheos hacia Rommel contrastaron con las entusiastas porras que recibió Huacho Díaz, ex delegado federal de Bienestar y hoy precandidato de Morena a gobernador del estado.

Quiero explicar el sentido de la expresión ¡basura, basura! que el suscrito utilizó en dicho evento cuando se presentó a Rommel Pacheco, manifestación de protesta que se viralizó en las redes sociales mediante un video tomado por algún asistente ubicado cerca de un servidor.

Aclaro que el señor Rommel Pacheco desde luego que merece pleno respeto como el ser humano que es. Pero tratándose de una personalidad pública, sus actos o decisiones están sujetas al inevitable escrutinio de la sociedad.

Entonces lo que se critica con firmeza es su actuación, es su conducta, son sus decisiones, las cuales ofenden a la sociedad y a las bases morenistas y, por tanto, son actos comparables a la basura: son basura política y son basura moral.

Por lo anteriormente expuesto, concuerdo plenamente con lo expresado por el diputado local Rafael Echazarreta Torres —aspirante a la candidatura morenista para la alcaldía de Mérida—, quien señala que una eventual imposición de Rommel Pacheco para esta candidatura significaría una derrota para Morena en muchos aspectos: en lo moral, electoral e intelectual, y derrota en cuanto “transgresión a la voluntad de nuestros compañeros y compañeras de Morena” (DY, 30 de noviembre, Local, p. 5).

Finalmente, considero que nada bueno puede traer para Morena la burda imposición cupular del exclavadista. Esta torpe decisión implicaría la intensificación de las protestas de las bases morenistas y la posible emisión de sufragios diferenciados el día de la jornada electoral, máxime si se tiene enfrente a una precandidata con una innegable fuerza política, altamente competitiva, como lo es sin duda la diputada panista con licencia Cecilia Patrón Laviada. Al tiempo.— Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Doctor en Educación. Exdirector de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.

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