La designación de Rommel Pacheco como precandidato único a la alcaldía de Mérida por la cúpula central de Morena tiene un trasfondo de gran significado para la democracia mexicana.
Mario Delgado, presidente de Morena, dijo que Rommel Pacheco ganó el primer lugar en las encuestas internas que usan, cuando así conviene, para designar a un candidato. Esas encuestas, por cierto, forman parte del universo informativo opaco que maneja ese partido. Es información de resultados que guardan como secreto de Estado, que solamente conocen y manejan las cúpulas del partido.
No obstante, queda claro que Rommel Pacheco no goza de la simpatía de los meridanos ni siquiera de la mayoría de los militantes de su partido. El martes 2 de enero de 2024, en conferencia de prensa varios morenistas, fundadores, se declararon en contra de su candidatura.
Descalificamos esta designación, hubo favoritismo, manipulación e ingenuidad política, expresó Alberto Nolasco Sosa, integrante de la anterior dirigencia estatal de Morena, al dar lectura al documento en conferencia de prensa que ofrecieron en céntrico hotel de esta ciudad. (Diario de Yucatán, 3 de enero de 2024).
Recalcaron que ningún voto de Morena sería para los “chapulines” que están socavando los derechos de los militantes. Se trata, dijeron, refiriéndose a que no es un caso único, de candidaturas “planchadas”.
Miguel Cantillo, exlegislador de Morena dijo —en ese mismo acto— que ellos advierten que de manera similar se procederá con otras candidaturas —alcaldías, diputaciones y senado— para puestos de elección popular.
Los morenistas ahí reunidos dijeron descalificar el proceso de elección, toda vez que hubo favoritismo e imposición. Cuestión que está documentada en los mítines y reuniones con la precandidata Claudia Sheimbaun a la presidencia de la República.
Todo indica que la inconformidad no es de un pequeño grupo. Posteriormente, el Diario de Yucatán (sección Local, p.3, 5 de enero de 2024) informó que dos figuras importantes de Morena también estaban inconformes con la designación de Rommel Pacheco. En fin, por todos lados hay señales de que la militancia no quiere a dicho personaje como candidato, pero la dirigencia no los escucha.
Bien para el PAN, porque con ello asegura su triunfo en las elecciones de junio de 2024, y peor para la democracia, por la proliferación de prácticas autoritarias.
Una de las críticas más recurrentes a la democracia mexicana es la falta de representación de los ciudadanos en los diferentes niveles de gobierno. En general, en México la democracia representativa está ausente debido a la cerrazón de las cúpulas. Contrario a su discurso populista, Morena no es la excepción.
Siguiendo los lineamientos ideológicos trazados por AMLO, en el partido Morena impera el centralismo. La cúpula central del partido no parece dispuesta a escuchar a los morenistas yucatecos fundadores descontentos con la candidatura del exclavadista.
El defecto de la democracia mexicana es que los partidos políticos —en la cual descansa su funcionamiento— cada vez se desvinculan de las bases y del electorado. Morena en particular, desprecia a la ciudadanía perteneciente a la clase media, pero establece vínculos cercanos con algunos miembros prominentes de las élites empresariales.
Crouch sostiene, en su libro intitulado la postdemocracia, que, a pesar de que se mantienen vigentes formas e instituciones democráticas y de que incluso se refuerzan algunas de éstas, la política y el gobierno se inclinan cada vez más por favorecer las decisiones cupulares, en nombre, eso sí, del pueblo.
La dirigencia de Morena se ha convertido en el gran elector. De tal manera que las aspiraciones igualitarias, de los militantes y de la gente del común se ven frustradas y con ello ven a una democracia hueca, de que la única forma de colarse en la lista de aspirantes es por medio de las simpatías con las jerarquías, con las elites del poder. Cuanto más arriba mejor, más poder y con más poder más dinero para sus bolsillos.
El modelo postdemocrático autoritario que impera en México es pues un modelo elitista cuya fuente de legitimización se encuentra en un voto logrado a través de las ayudas, con las famosas pensiones a los mayores de edad, las becas a los estudiantes, ayudas a las madres solteras, etcétera. Desembolsos del Estado que funcionan como mecanismos clientelares del partido gobernante. Desembolsos que sirven para legitimar una práctica autoritaria de gobierno.— Mérida, Yucatán.
bramirez@correo.uady.mx
Doctor en Sociología, investigador de la Uady
