Los grupos de la derecha, integrados en la alianza cuya cara político electoral es el PRIAN, tienen como una de sus estrategias para engañar al mayor número posible de ciudadanos, crear asociaciones civiles que haciéndose pasar por apartidistas cumplen un doble papel: comparsas y brazos articuladores de las acciones partidistas.
Así, han creado múltiples organizaciones de ese tipo dedicadas a realizar acciones de propaganda electoral bajo el disfraz de ciudadanos sin partido. Con este atuendo tratan de hacer creer a la opinión pública que no es el PRIAN y sus impresentables dirigentes los que van a regresar al poder, en caso de que ganara su coalición las elecciones, sino impolutos ciudadanos, encabezados por Xóchitl Gálvez, ajenos a los intereses que representan los truhanes partidistas y sus secuaces, quienes gobernarán al país.
Frente Cívico Nacional, Sí por México, Poder Ciudadano, Sociedad Civil México, UNE México y Unidos por México son algunos de estos membretes que, simulando no apoyar a ningún partido, convocan constantemente a manifestaciones para el logro de objetivos de los partidos de la derecha.
Algunas veces a sus integrantes se les pasa la rosca y enseñan el cobre. Un ejemplo es Guadalupe Acosta Naranjo quien, al mismo tiempo que representa al PRD, o lo que queda de éste, en el INE dirige uno de los órganos arriba citados.
Es aberrante que alguien —como el señor Acosta— dirija una organización “ciudadana” —la primera de la lista— que en su página electrónica se presenta como “alternativa de organización plural e inclusiva, abierta y deliberativa, democrática y transparente”, es decir, sin compromisos partidarios, y al mismo tiempo, esté representando a un partido político en un organismo electoral. Evidencia mejor no puede haber de la verdadera función de estos grupos que no son más que apéndices del PRIAN con disfraz ciudadano.
El PRIAN y estos grupos son como las dos piezas de una pinza manejada por la misma mano. Una constituida por los dos partidos, PAN y PRI y los restos que esperan incineración del PRD y la otra por las organizaciones señaladas, muchas de ellas integradas por personas que están también en alguno de esos partidos o que, sin estarlo, sustentan su ideología y lo apoyan en todas las acciones que lo benefician —incluso, algunas de ellas comparten militancia—. Ambas forman el instrumento con que pretenden atrapar a la sociedad.
Un ejemplo actual de esta forma de servir al PRIAN es la convocatoria —en pleno periodo de prohibición por ley a los partidos de realizar actos masivos de campaña, entre el 19 de enero y el 29 de febrero, el llamado periodo de intercampañas— de estos organismos “ciudadanos” a una manifestación callejera, el 18 del último mes, cuyo orador único será Lorenzo Córdova, hasta no hace mucho presidente del INE, quien ha decidido quitarse la máscara y mostrarse tal cual es —abierto partidario del PRIAN que simuló ser árbitro imparcial en contiendas en que este participaba—, con el fin de levantar la alicaída imagen de su candidata presidencial, en desesperado intento por rescatarla.
Se trata de un claro ejemplo de simulación para tratar de inducir en la opinión pública el engaño de que no son los partidos políticos de la coalición prianista quienes convocan a la manifestación sino ciudadanos que nada tienen que ver con ellos.
Dado que el PRIAN estaría violando brutalmente la ley si llamara directamente a movilizarse en favor de su proyecto, en esta etapa del proceso en que está prohibido, son estos apéndices quienes le sacan las castañas.
Poder Ciudadano, Sociedad Civil México, Sí por México, UNE México, Unidos por México, Frente Cívico Nacional, Marea Rosa, Seguimos en Marcha, son algunos de los grupos convocantes cuyos miembros se hacen pasar como ciudadanos sin partido, no obstante que están siempre a la cola de ellos, en especial, del PAN. Un ejemplo es que en el cierre de campaña de Xóchitl Gálvez, una sección del público estuvo llena de asistentes vestidos del color rosa, color con que participan siempre en sus llamadas marchas “ciudadanas”.
¿De que se trata? De darle la vuelta a la ley. Como ningún partido puede convocar a marchas, entonces lo hacen estos “ciudadanos” que no son sino una especie de miembros suyos sin credencial que, por alguna causa no se adhieren a ellos pero que en todo los apoyan; una especie de militantes de las reservas que por estrategia —propia o inducida desde los partidos—, se mantienen afuera de estos —aunque hay algunos que están en alguno de los partidos— desempeñando un importante papel: el de ayudar a simular que las causas de los partidos beneficiarios tienen apoyo de multitudes.
Otro ejemplo de que la “ciudadanización” de la derecha es puro engaño se encuentra en lo ocurrido con el reparto de las candidaturas de los partidos pues al contrario a lo que sus propagandistas estuvieron pregonando —que dichos partidos serían una simple plataforma para postular a ciudadanos— la realidad está mostrando lo falso que resultó la afirmación pues son los dos partidos PRI y PAN, con sus dos impresentables dirigentes a la cabeza los que se están repartiendo el pastel de lo que piensan dejará la contienda.
Tanto el Alito como el Markito ya se aseguraron curules en el Congreso para ellos y sus cercanos, sin importarles nada más. El primero se puso en la lista plurinominal al senado de su partido en el lugar uno, para no fallar y Markito hizo lo mismo en la del suyo. Acompañados de sus respectivas bandas, se repartieron todo el pastel sin acordarse de algún ciudadano. 6 años de cabalgar los dos en el potro de la abundancia aunque su candidata pierda.
En las listas de los dos y medio partidos para ambas cámaras, además de los dos rufianes hay nombres como los de Rubén Moreira y su esposa Carolina Viggiano, Manlio Fabio Beltrones y su hija, Sylvana, Aurelio Nuño, esto por el PRI; como los de Ricardo Anaya, Francisco García Cabeza de Vaca, Kenia López Rabadán, Lilly Téllez, por el PAN y como los del infaltable Chucho Zambrano y Miguel Mancera, de lo que queda del PRD. Ni con lupa se localiza uno que corresponde a un verdadero ciudadano. Un engaño más a la sociedad.— Mérida, Yucatán.
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Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa
