De acuerdo con el calendario electoral establecido por el INE, el primero de marzo pasado dieron inicio las campañas para la gubernatura del estado y las diputaciones locales, en tanto que las campañas para los 106 ayuntamientos comenzarán el día 31 del mes en curso.
Como es sabido, el 1 de marzo comenzaron también las campañas para la presidencia de la República, las senadurías y las diputaciones federales, destacándose que todas las campañas deberán finalizar el 29 de mayo, cuatro días antes de la jornada electoral del domingo 2 de junio.
Pues bien, apenas transcurridas dos semanas del inicio de las campañas para el máximo cargo público de la entidad, se ha hecho plausible un aumento sostenido en el termómetro político como producto de esta álgida disputa y cuyos resultados mostrarán si se producirá o no la alternancia política en la conducción de los destinos del estado para el periodo 2024-2030.
En esta tesitura, quiero destacar dos aspectos importantes de la actual coyuntura electoral: por un lado, la guerra de las encuestas que se ha desatado entre las dos principales coaliciones políticas en disputa, y por el otro repasar brevemente la construcción de las narrativas electorales que está impulsando cada aspirante a la gubernatura de cara a la ciudadanía.
En el primer punto, diremos de inicio que nos ha tocado vivir en la era de las encuestas, singulares ejercicios demoscópicos mediante los cuales se sigue el pulso de la percepción y el sentir ciudadanos sobre diferentes aspectos de nuestra vida pública, como el desempeño de los gobernantes, la evolución de la corrupción y las preferencias hacia los candidatos a puestos de elección popular, por citar los más relevantes del contexto actual.
Por prolijo que fuere, resulta de mucha utilidad e interés referir los datos de las siguientes encuestas en torno a la elección de gobernador(a), a fin de darles una mirada crítica:
El Universal (febrero): Renán Barrera: 40.9%, Huacho Díaz (33.7%); Demotecnia De las Heras (febrero): Huacho: 47%, Renán: 26%; MetricsMx-SDPNoticias (01 de marzo): Huacho: 49.7%, Renán: 33.8%; CE Research (5 de marzo): Renán: 39%, Huacho: 34%; Massive Caller (6 de marzo): Renán: 43.8%; Huacho: 30.7%; Rubrum (12 de marzo): Renán: 46.1%, Huacho: 40.3%; Polls.Mx (14 de marzo): Renán: 48%, Huacho 44%.
Si partimos de la idea, bastante generalizada entre la ciudadanía, de que la mayoría de las encuestas están maiceadas, o sea, son pagadas por las coaliciones o bien por los poderes fácticos o grupos interesados, una forma práctica y válida de acercarnos con mayor objetividad a las tendencias prevalecientes en la intención de voto consiste en hacer un promedio aritmético entre todas ellas, hecho lo cual nos encontramos con las siguientes cifras: Huacho Díaz: 39.9%, Renán Barrera: 39.6%.
Estos resultados nos revelan que, en realidad, lo que existe ahora es un verdadero empate técnico entre los candidatos de las coaliciones “Fuerza y Corazón por Yucatán” y “Sigamos Haciendo Historia”, electrizante circunstancia que nos muestra con meridiana claridad que la gubernatura de Yucatán es una moneda en el aire y que ni Renán Barrera ni Huacho Díaz pueden en modo alguno echar las campanas al vuelo con un triunfalismo infundado y prematuro.
Y es aquí donde entra el segundo elemento de alta relevancia que mencionaba líneas arriba: me refiero a las narrativas o propuestas programáticas que están articulando ambos aspirantes, y cuya consistencia y viabilidad serán fundamentales para persuadir no sólo a la franja de indecisos sino también para arrancar a los simpatizantes de un polo hacia el otro en cuanto a sus intenciones de voto.
Para el caso de Renán Barrera, es claro que no puede replicar mecánicamente las principales líneas discursivas de la candidata presidencial del PRIANRD Xóchitl Gálvez, centrada contra el presidente AMLO y contra la 4T en general, ni mucho menos colgarse del “legado” del gobernador saliente y futuro senador blanquiazul Mauricio Vila, toda vez que éste deja grandes pendientes como el fracaso en materia de derechos humanos, los millonarios endeudamientos, el fiasco del sistema estatal anticorrupción, los desaseos con el Poder Judicial y la desatención al campo, por citar algunas delicadas problemáticas.
De lo anterior se colige que Renán Barrera tendrá que perfilar su propia narrativa —que aún no queda dibujada ni siquiera en sus líneas generales—, de tal manera que sus propuestas puedan persuadir al electorado, especialmente en el interior del estado donde el candidato se mueve cuesta arriba, ya que es innegable la popularidad que Huacho Díaz tiene en esas latitudes.
Para el abanderado de la coalición guinda también es un reto articular su narrativa, pues no le bastará con replicar las directrices programáticas que está emitiendo la candidata presidencial Claudia Sheinbaum consistentes en una suerte de continuidad con cambio del proyecto obradorista, y en proponer, aún de manera un tanto vaga, la construcción del segundo piso de la 4T.
Así las cosas, Huacho Díaz ha arrancado con un atinado slogan general denominado “Bienestar para todos y todas”, y en sus cápsulas mediáticas señala de manera enfática que, dado “que no se trabajó parejo”, es necesario combatir la desigualdad social y mejorar las oportunidades de desarrollo para tod@s l@s yucatec@s.
En días recientes, el abanderado guinda hizo una propuesta de doce acciones estratégicas en materia de salud, que fueron bien recibidas por el electorado (ver: DY, 12 de marzo, Local, p. 5).
En resumen, la campaña electoral está adquiriendo la dimensión y la intensidad que reclama una disputa política de gran trascendencia histórica.
Desde luego, aún faltan muchos evento masivos y especializados que presidirán los candidatos y candidatas a lo largo de la extensa geografía yucateca, en los que recogerán las más sentidas demandas de los diferentes grupos sociales, especialmente de los sectores más vulnerables: indígenas mayas, discapacitados, sindicatos de obreros, campesinos, mujeres, jóvenes, comunidades Lgbti+, comunidades artistas, culturales, académicas, intelectuales, etc., grupos con que los seguramente habrá un intenso y fecundo diálogo circular con el que se alimentarán las propuestas de gobierno de tod@s l@s aspirantes a la primera magistratura del estado.
Este es el camino democrático que conducirá, más temprano que tarde, a que se rompa el empate técnico que prevalece hasta ahora. Veremos.— Mérida, Yucatán.
canek_1999@yahoo.com.mx
Doctor en Educación. Exdirector de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.
