Desde que se supo el nombramiento de Liborio Vidal Aguilar como secretario de Educación del Gobierno del Estado, en la administración de Mauricio Vila Dosal, hubo inconformidad y malestar en el magisterio y la sociedad en general.

El rechazo se debía a que el empresario no tenía preparación académica, ni experiencia docente.

El puesto era un pago de campaña como operador político en el oriente del estado cuando Vila era candidato, pero el gobernador lo justificó al señalar que en los requisitos para ser titular de la dependencia no se exigía preparación alguna.

Liborio no tenía conocimiento del magisterio, ni de la educación, solamente se relacionaba con los profesores cuando invitaba a sus amigos a fiestas y reuniones. El empresario era de negocios, de compra y venta, pero desconocía de escuelas, programas de estudio y práctica docente.

El amigo Libo vio en la dependencia educativa una plataforma para sus aspiraciones políticas y un reducto para hacer negocios. En el momento oportuno Liborio Vidal dio el salto para promoverse como aspirante a candidato a la gubernatura por el PAN con dinero de la Secretaría de Educación. No escatimó recursos humanos, ni económicos para su frustrada campaña.

Sin embargo, ante este gasto escandaloso, el amigo Libo fue denunciado ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la FGR. Pero también tuvo otras denuncias por actos anticipados de campaña, uso de recursos públicos para promocionarse, cohecho, presión a los trabajadores para que asistan a sus eventos y otras más.

Desde que llegó a la Segey, Liborio Vidal puso en práctica la estrategia de tener cerca a los amigos, compadres y familiares en puestos clave. Posteriormente, con el negocio en sus manos comenzó a ofertar plazas, sobre todo prefecturas, inspecciones y horas en secundaria.

En enero de 2022 una mujer denunció a funcionarios de la Segey y al titular de la dependencia por un pago que realizó por $280,000 por dos plazas de prefectura, negocio que se realizó en un centro comercial, y momentos antes de dar el dinero, vio al amigo Libo platicar con sus subalternos. Pero la compraventa no tuvo un final feliz para la compradora.

El año pasado maestros e integrantes de Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación realizaron manifestaciones y denuncias contra la red de corrupción entre personal de la dependencia educativa y dirigentes de la Sección 33 del SNTE, a quienes acusaron de vender plazas, pero “no cumplen, tampoco devuelven el dinero que cobran”.

Después de no lograr la candidatura anhelada, el amigo Libo se enclaustró y desapareció, pero sus subalternos se dedicaron a apoyar al candidato opositor, quien, al final, logró el triunfo como gobernador.

Pero sobre este “fuego amigo” y las diversas denuncias sobre corrupción en la dependencia educativa, el gobernador Mauricio Vila nunca habló sobre estas irregularidades, menos realizó alguna investigación para comprobar o desmentir las denuncias.

Y el silencio del gobernador hizo crecer al monstruo que siguió devorando el presupuesto educativo, haciendo negocios con las plazas, favoreciendo a los amigos y familiares y apoyando a candidatos ajenos a su partido.

Ahora, a unas semanas de terminar el gobierno de Mauricio Vila, surgen nuevamente denuncias de los maestros contra funcionarios de la Segey y su titular por venta de plazas, favoritismos, nepotismo y compadrazgos.

Mencionan algunos nombres de personas a quienes les otorgaron favores con plazas de prefecturas, las más ofertadas: alguna sobrina del amigo Libo, hijos de amigos, hijas de un médico de la jefatura de la Jurisdicción Sanitaria 2 y familiares de funcionarios.

El nombramiento del amigo Libo fue uno de los muchos yerros de Vila en su gobierno. El gobernador no aprendió de los abusos y corrupción que se denunciaron en la Segey y otras dependencias en el gobierno de Rolando Zapata Bello. Las mismas denuncias de ahora fueron en el ayer en contra de Víctor Caballero Durán, titular de esa dependencia.

Y Vila prometió investigar esas denuncias de corrupción en el gobierno anterior, pero luego dio el carpetazo al asunto. Otro error y deuda a la sociedad del gobernador.

Hay una corrupción en la Segey que se arrastra durante varios sexenios. La sociedad y el magisterio aplaudirían que el nuevo gobernador investigara en serio y a fondo a esta dependencia, al Isstey y demás, y sancionara a los traficantes de plazas y a todos los saqueadores.

También aplaudirían que en la dependencia educativa, con la nueva administración, no pongan a un empresario o a alguien sin preparación académica, ni experiencia docente. La Secretaría de Educación no es para hacer negocios con las plazas, ascensos, prefecturas y horas en secundarias, ni botín de campaña para operadores políticos, sino para apoyar a las escuelas, velar por la calidad educativa, respetar los derechos de los trabajadores y hacer avanzar a la educación en general. Al tiempo.— Mérida, Yucatán

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Profesor

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