A pesar de las exigencias y necesidades de la naturaleza, las autoridades prefieren sacrificar árboles en vez de crear parques ecológicos y áreas verdes para los ciudadanos y sus familias.
Las planchas de cemento, las remodelaciones o la construcción de edificios son prioridades, porque generan dinero, en vez de un parque con árboles o centros recreativos en donde las familias estén en contacto con la naturaleza.
Por eso, cuando hay la remodelación de la Plaza Grande, construcción de algún edificio o de calles específicas o la creación de fraccionamientos, los árboles son las silenciosas víctimas. Son talados sin misericordia, arrancados de raíz para supuestamente trasplantarlos o convertirlos en leña.
Son las protestas de los vecinos, de los ciudadanos y defensores de la naturaleza quienes alzan la voz y denuncian estos atropellos contra el medio ambiente. Las autoridades justifican la desaparición de los árboles porque —dicen— están enfermos, estresados, viejos o serán trasplantados.
En la remodelación de la Plaza Grande los ciudadanos se han quejado por los árboles desaparecidos. Las autoridades aducen que ya son innecesarios y que van a suplantarlos, pero la agresión a la naturaleza se da con los cambios a realizar.
La naturaleza tan dañada por las manos humanas exige ya detener el sacrificio de árboles y poner más atención en el cuidado de las plantas y la reforestación. Pero muchas veces las autoridades prefieren sacrificar las áreas verdes en aras de un edificio o una remodelación.
Nos quejamos del excesivo calor y la escasez de árboles cuando buscamos alguna sombra, pero no se le da prioridad a las áreas verdes. Un ejemplo son los estacionamientos de los centros comerciales en donde al llegar tratamos de localizar alguna sombra que nos cobije ante los ardientes rayos solares, pero no hay árboles. ¿Por qué no se siembran en estos lugares árboles desde la creación de esas plazas?
Los fraccionamientos son lugares en donde la tala de árboles se da sin misericordia. Se quitan y luego en esos mismos lugares se siembran otros. ¿Por qué no conservarlos y utilizarlos?
Afortunadamente hay leyes recientes que buscan proteger árboles al construir fraccionamientos. Se prohíbe cortarlos indiscriminadamente, pues se busca conservar los necesarios. Las autoridades correspondientes deben vigilar cualquier agresión contra las áreas verdes.
Las autoridades señalan que los árboles que quitan están enfermos y así lo exige la remodelación. En estos cambios de fisonomía en el centro de la ciudad hay quejas por la tala y problemas viales.
Todos esperamos que “valga la pena” esta remodelación, no que sea una más de las que se han hecho en sacrificio de los árboles. No deseamos que mañana las calles se erosionen, tengan baches, se encharquen o sean insuficientes los árboles sembrados en la Plaza Grande.
Otra protesta reciente por la tala de árboles surge en la reserva ecológica “El Charquito”, en el Parque “Paseo Henequenes” de Francisco de Montejo. La queja es por la construcción de una calle, al parecer dentro del parque, que destruyó la vegetación de unos 1,800 metros cuadrados.
En esta acción se cortaron unos 100 árboles “que los vecinos sembramos en el parque, ya tenían entre cuatro y cinco años de vida, algunos incluso eran de especies protegidas por la ley federal”, esto lo manifiesta el promotor de la reserva ecológica, arquitecto César Ramírez Ortega, quien también expresa que las autoridades municipales están utilizando recursos públicos para construir una calle que beneficiaría a un particular, además en tierra donada por el Instituto de Vivienda de Yucatán.
Sin embargo, las autoridades justifican la tala de árboles y señalan que la calle se realiza fuera del parque. Pero ¿es necesaria la calle en ese lugar? ¿Se está beneficiando a determinada persona con esa construcción? ¿Por qué la destrucción de tantos árboles? Son preguntas que deben responderse.
Son los vecinos de nuestra ciudad que defienden espacios verdes y los convierten en reservas o parques ecológicos, incluso a pesar de las autoridades. Ellos se organizan para sembrar plantas, cuidar la limpieza y ampliar las áreas verdes, por eso se indignan cuando se arrasa con los árboles o se daña esa reserva.
Las autoridades, a pesar de sus discursos sobre el cuidado del medio ambiente, muestran con sus acciones que no hay mucha protección para las áreas verdes y los árboles.
La próxima alcaldesa ha manifestado su preocupación por el calentamiento global, el interés por espacios verdes e incrementar la siembra de árboles.
Todos los meridanos y yucatecos deseamos que las autoridades entrantes, alcaldesa y gobernador, protejan mejor las reservas y los parques ecológicos en relación con sus antecesores, pues éstos son señalados ya como taladores de árboles, verdaderos leñadores con el hacha en las manos.— Mérida, Yucatán.
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Profesor
