El que construye la casa de la felicidad futura edifica la cárcel del presente —Octavio Paz
Realmente los candidatos sienten tener los elementos para ofrecer cambios de beneficio social, más aún, cuando impulsados para ganarse a un conglomerado que de distintas formas y por diferentes motivos llegan a un evento de proselitismo electoral.
Las masas no razonan a profundidad en ese momento, pero sí se dejan impresionar con una buena pieza de oratoria que oferta la solución a problemas fundamentales; sin embargo, posteriormente, cuando sienten que sus expectativas fueron traicionadas, se rebelan.
Hay muchas formas de expresar el descontento, que van desde emitir un voto de castigo para la siguiente elección o la pertinaz violencia, satírica o lépera, contra el gobernante, hasta violentando la paz pública con la motivación de los agitadores expertos.
Jesús, el Dios Hombre, durante un cristianismo aún en gestación, entró triunfante un domingo a Jerusalén y la población lo recibió poniendo palmas a su paso, al siguiente viernes lo crucificaron. Algo sucedió en la narrativa y las gestiones de los fariseos, que lo fugaz de los hechos milagrosos y las promesas celestiales, que pronto se olvidaron. No se le apoyó. El pueblo compuesto de gente común y humilde dio las espaldas. Su muerte y resurrección continúan recordándose en la liturgia cristiana.
Decir que se cuenta con el apoyo del pueblo es algo muy complicado, no es perenne ni dura mucho. No apoyó a Madero, que había arrasado por la vía electoral contra una dictadura, ni a Felipe Carrillo Puerto cuando le asestaron un golpe de Estado y su posterior asesinato cuando se presumía de contar con el apoyo popular. Para aquellos asuntos, “el pueblo” resulta ser veleidoso, se desespera, aunque sea bueno y sabio.
Desde luego que los políticos saben de aquello y para evitar situaciones similares han de tomar medidas ante todo aquello que les pueda resultar perjudicial; empero, deben lidiar con diferentes grupos de presión discordantes, ahí se les complica y sobrevivirán los más hábiles.
La necesidad es tanta entre la población que no puede esperarse más largos o medianos plazos, muchos problemas requieren soluciones perentorias. Los políticos deben aunar a sus narrativas las acciones pertinentes.
En lo religioso es la fe la que aviva la esperanza en un ser superior en el que se confía, mas no es así con los que al fin y al cabo son los políticos profesionales. Aunque se sientan , cuando menos, semidioses.
El control mediático mayoritario termina no convenciendo por sus excesos, será la narrativa popular la que se imponga. Casi siempre tantas expresiones zalameras nublan la visión del gobernante que no escucha las críticas y a sus críticos convierte en enemigos. Ya sin la mesura caen en actos que lo perjudicarán. El “pueblo” terminará haciendo mutis a un pacto circunstancial de sensibilidad.
Víctor Cervera Pacheco, un gran gobernante y constructor, lo habrá comprendido hasta que Manuel Fuentes le ganó la presidencia municipal de Mérida, algo que no le pasó por su mente y quizá hasta le pareció insignificante el rival. Nadie se atrevió a contradecirlo para reflexionar de que sus mejores días habían pasado, porque se gobierna en el presente con el presente, su gran obra aunque magna y permanente, no se valoraba en la percepción de los nuevos votantes, dominaba el lado oscuro de su caudillismo.
Las visitas a los grupos y poblaciones con demasiada frecuencia se convierten en rutinas, son más de lo mismo cuando se siguen llevando promesas y no soluciones. Cierto es que hay que ser agradecidos y que amor con amor se paga, pero tanta parafernalia trae efectos fugaces. No abona mucho a la gobernanza. Las buenas intenciones planeadas por los expertos académicos no siempre logran la comunión con los electores.
En una carta publicada por el buen amigo y paisano el antropólogo José Manuel Tec Tun a la ya fallecida tizimileña Patricia Martínez Huchim, quien fuera una exponente cultural de las comunidades originarias con exquisita prosa que rescataba el costumbrismo limpio y puro, le informa de acontecimientos recientes: “Las actividades que se proyectan en nombre de la Cultura Maya no llegan a los mayas actuales”, y prosigue, “en junio tuvimos elecciones y un candidato promovió el Renacimiento de los Mayas. Quién sabe qué será eso. Ese aspirante ganó las elecciones. Será el próximo gobernador”.
Falta mayor comunicación para informar a detalle en nuestros pueblos acerca de ese proyecto. El amigo José Manuel es un destacado intelectual que promueve el idioma maya en una columna que publica en redes sociales y es especialista en esa lengua ancestral, un gran lector y poseedor de buena pluma. Si él no está enterado del proyecto a fondo, preocupa que a las poblaciones preeminentemente indígenas llegue, porque no se trata de un nombre que les venda esperanzas y muchas ilusiones, sino de conocer las verdaderas acciones que se pretenden para que por fin logren la redención.
Al tiempo para precisar.— Espita, Yucatán.
pepetong@hotmail.com
Maestro de Políticas Educativas y Cronista de Espita
