El encargo de Mauricio Vila Dosal (MVD) como titular del Poder Ejecutivo estatal concluye legalmente el próximo 30 de septiembre.
Pero ocurre que MVD ha tenido que pedir licencia el pasado 28 de agosto, toda vez que ayer rindió protesta como senador plurinominal por el PAN.
En caso de no haberse separado de su cargo como gobernador constitucional, MVD hubiese incurrido en flagrante violación a los artículos 55 y 58 de la Constitución de la República, ya que a partir del primero de septiembre no podría ostentar simultáneamente dos cargos de elección popular.
Por lo anteriormente señalado, corresponderá a la secretaria general de Gobierno, abogada María Fritz Sierra, entregar la estafeta de la máxima responsabilidad pública en el estado al maestro Joaquín “Huacho” Díaz Mena, quien rendirá protesta el 30 de septiembre por la noche en la Plaza Grande de Mérida y entrará a Palacio de Gobierno en el primer minuto del primero de octubre.
Así las cosas, MVD no pudo irse en medio de fanfarrias triunfalistas como habría querido, pues sus graves desatinos político-administrativos han nublado sobremanera el ocaso de su mandato.
Sin pretender en modo alguno hacer un balance crítico sobre los claroscuros del gobierno panista a punto de fenecer, nos referiremos aquí brevemente a algunas de las reformas o acciones que han sido consideradas dañinas por amplios sectores sociales, a las que desafortunadamente se han sumado otras decisiones y medidas en los últimos meses de la gestión estatal saliente.
Entre dichas acciones destaca la reforma a la Ley del Isstey, mediante la cual se aumentaron los años de servicios y la edad para la jubilación, al igual que se aumentó el importe de las cuotas con cargo a los trabajadores y trabajadoras estatales.
De igual forma, es de cuestionarse la reforma al Poder Judicial del Estado, por la cual se aumentó a 15 el número de magistrados y magistradas del Tribunal Superior de Justicia y se impusieron nuevos magistrados incondicionales al grupo político de MVD. Y por si esto fuera poco, también se tuvo el despropósito de establecer en dicha reforma que serán los propios magistrados los que designarán a sus sucesores y decidirán si aumentan su número, reafirmando así el carácter feudal y autárquico de este Poder.
Asimismo, el régimen saliente está heredando un estado altamente endeudado, con un monto que ascenderá a más de 10,500 millones de pesos, esto en el caso de que la nueva administración estatal a cargo de “Huacho” Díaz Mena decida ejercer el préstamo de 3,063 millones de pesos que el Congreso estatal le autorizó a MVD en mayo de 2023 y que estarían destinados para los trabajos de ampliación del Puerto de Altura en Progreso y obras complementarias (ver Diario Oficial del Estado de Yucatán, 15 de abril de 2024, p. 6).
A su estela de hazañas y abusos de poder, MVD le añadió otras medidas que cayeron como balde de agua helada sobre los yucatecos, como es el caso de la protección personal por tiempo indefinido que le aprobó el Congreso del estado, que comprende la asignación de 12 custodios, 4 vehículos, armamento, servicios de comunicación, viáticos y otros onerosos gastos para apoyar su gestión como senador de la República (Decreto 807/2024, Diario Oficial del Estado de Yucatán, 5 de agosto de 2024, pp. 28, 29, 30).
A estos serios desatinos cabe añadir la imposición de un nuevo himno a los yucatecos, cuyo contenido no refleja nuestro entorno ni los procesos históricos que forjaron y acrisolaron nuestra identidad sociocultural, razón por la cual ha sido rechazado por muchos especialistas y conocedores del tema.
Pero sin lugar a dudas, la gota que derramó el vaso fue la intervención multimillonaria, desastrosa y ecocida de la Plaza Grande de Mérida, hecha con premeditación, alevosía y ventaja, es decir, sin consultar en absoluto a los meridanos y a los yucatecos en general.
Esta atrabancada destrucción/remodelación del mayor ícono arquitectónico, histórico, religioso y político de nuestro estado —que sólo está beneficiando a los bolsillos de unos cuantos empresarios y sus socios en el gobierno saliente— ha desdibujado arteramente la señera imagen de una Plaza Grande llena de laureles, arriates y bancas tradicionales, razón por la cual este burdo proyecto ha recibido el enérgico rechazo de los especialistas y de los ciudadanos en general.
Es altamente probable que varias de las medidas o reformas aquí reseñadas sean revertidas por el gobierno estatal entrante y por la nueva Legislatura local.
En este aciago contexto transcurre el ocaso del gobierno panista que encabezara MVD, en tanto los yucatecos ampliamos con creces nuestras legítimas expectativas sobre las características, el rumbo y el desempeño que tendrá el nuevo gobierno de la 4T, a cargo de Joaquín “Huacho” Díaz Mena desde el próximo primero de octubre. Veremos.— Mérida, Yucatán.
Correo: canek_1999@yahoo.com.mx
*Doctor en Educación. Exdirector de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.
