Hay varias señales que nos indican que asistimos el inicio de una nueva era en la historia planetaria. Me voy a referir a dos fenómenos cuyos procesos, de diferente naturaleza, están íntimamente ligados al avance del deterioro de la democracia liberal.
De un lado, con el presidente Donald Trump el autoritarismo —ya observado en varios países de América Latina y Europa— llegó al mismísimo centro del mundo occidental capitalista.
Del otro, tenemos la emergencia de la Inteligencia Artificial (IA) que poco a poco penetra en la vida cotidiana haciendo más grande las desigualdades sociales, a la vez que eleva al pináculo del poder a los oligarcas de la informática.
Años atrás se observa una fuerte propagación de esta mentalidad autoritaria de derecha: Turquía, Rumania, Italia y Argentina, entre otros casos. Pero también de izquierda, tal es el caso de Venezuela y México.
Con el dominio de la política y con las herramientas tecnológicas los señores detrás del imperialismo norteamericano quieren llegar al punto dominante más alto jamás alcanzado.
Donald Trump, por segunda vez, llega al poder en la nación más poderosa del planeta con la consigna de hacer grande a los Estados Unidos nuevamente. Esto es, con la mentalidad del siglo XIX cuando se anexaron más de la mitad del territorio mexicano, y compraron territorios a precio de ganga con la amenaza de guerra.
Trump quiere llevar a la nación norteamericana a un nivel imperial más elevado del que ya tiene, aun si para ello tenga que romper alianzas y compromisos con los viejos aliados que, según él, se aprovechan de su fortaleza económica.
En su comparecencia ante el Congreso, tras un mes y medio de gobierno, ha dicho que seguirá con su política implacable.
“Estados Unidos ha vuelto. Hace seis semanas, me puse en pie bajo la cúpula de este Capitolio y proclamé el amanecer de la edad de oro de Estados Unidos. Desde ese momento, no ha habido más que una acción rápida e implacable para marcar el comienzo de la era más grande y exitosa en la historia de nuestro país”. (“El País”, 5 de marzo de 2025).
El presidente Trump está jugando a ganar ganar por todos lados, con lo cual muestra al mundo entero hasta dónde tienen encima al poder imperial norteamericano y a esto habrá una respuesta, tarde que temprano.
Su proyecto a largo plazo se enfrenta a muchos desafíos. Pero a corto plazo, está haciendo mucho daño. En algún momento los demócratas del mundo tendrán que luchar para defender sus valores, sus constituciones y los límites del comportamiento político legítimo.
Respecto a la Inteligencia Artificial, en el Mobile World Congress en Barcelona, España, se mostró un prototipo de robot humanoide.
Las principales compañías globales ya están incorporando la Inteligencia Artificial. Los robots ya operan en distintas fábricas y han recortado miles de empleos.
Dicen los expertos que la IA se perfila como una de las grandes tendencias que marcarán el futuro de la industria. Las ganancias se verían incrementadas gracias a esta herramienta al reducir costos, acelerar procesos, monetarizar aplicaciones y profundizar en los llamados “agentes inteligentes” que simulan tareas de razonamiento humano. (Diario de Yucatán, 6 de marzo de 2025).
Con el avance de la IA el poder económico tiende a concentrarse y elevarse a la máxima potencia alrededor de las compañías tecnológicas. Y de otra parte, las industrias sustituyen a los obreros y empleados por robots.
No es casualidad que Trump se vea rodeado de estos oligarcas, según él para cambiar Norteamérica en cuatro años.
Lo bueno, si le podemos llamar así, es que la política de Trump exhibe el sistema de satélites que son los países del mundo occidental girando alrededor del gobierno de los Estados Unidos.
No hay vuelta para atrás, las elites de derecha están llevando a la humanidad hacia una nueva era donde la desigualdad social importa poco y los valores democráticos son socavados.
Con el proteccionismo, el poder informático y el formidable poder militar intimidatorio, en manos de un autócrata imperial, las naciones como México tienen muy poco chance de prosperar.
¿Qué es lo que se avecina? Si las cosas siguen las tendencias de hoy, si el mundo no reacciona frente al autoritarismo imperial, vamos hacia el colapso.— Mérida, Yucatán.
bramirez@correo.uady.mx
Doctor en Sociología, investigador de la Uady
