El “bullying” o acoso escolar se extiende como peligroso fantasma en las escuelas de los diferentes niveles y pone en riesgo la integridad física y emocional de muchos estudiantes.

La violencia escolar, física o verbal, lamentablemente es una realidad, aunque siempre ha existido. Ahora se le conoce más como “bullying”, expresión en inglés, pero en cada época y diversos lugares surge con diversos matices.

Antes había apodos, burlas, bromas e incluso las novatadas en las secundarias, que se hicieron famosas en los sesenta. Sin justificar estos actos que, sin lugar a dudas, son agresivos y lastiman los derechos de los demás, podríamos decir que no había violencia extrema, incluso si surgía algo violento o se salía de control la novatada, los protagonistas eran llevados a la dirección y se hablaba con los padres de familia.

Sin embargo, en la actualidad, en los últimos lustros, el acoso escolar se ha intensificado, surge con crudeza y es más peligroso porque la violencia podría extenderse de la escuela a los celulares. Es decir, el WhatsApp y las redes sociales juegan un papel determinante, porque el acoso puede ser sistemático y sin testigos presenciales.

Llamadas amenazantes y anónimas, mensajes de burla y discriminatorios y fotografías ofensivas y comprometedoras pueden lastimar emocionalmente a los menores, aislarlos, dejarlos temerosos, ansiosos, sin comer, sin dormir, caer en depresión e incluso tomar medidas autodestructivas.

Recientemente, un caso de violencia escolar en la Secundaria 66 de la colonia Santa Rosa impactó a la sociedad por la cruenta agresión que sufrió una jovencita a manos de su compañero de clases que, literalmente, la envió al hospital.

Este jovenzuelo golpeó y empujó a la adolescente con tanta violencia que le rompió la boca, le desprendió dos dientes, le desfiguró el rostro y le causó “hemorragia cerebral”, según el diagnóstico médico. Las fotografías que circularon en las redes sociales, que se hicieron virales, son impactantes.

Dudas

¿Por qué esa agresión? ¿Qué móviles tenía el agresor para golpear con furia a su compañera? ¿Qué resentimientos, rencores, envidias o problemas internos guardaba el joven para agredir de esta manera a la jovencita?

La adolescente sufría a diario los empujones, los insultos y las burlas en el aula.

A pesar de las quejas y los reportes de ella y su madre a los maestros y directivos, nada cambiaba. El problema se dejó crecer y lo inevitable llegó.

Al conocerse la agresión en las redes sociales y la prensa, la directora quiso lavarse las manos y declaró que desconocía el problema. Sorpresivamente, nadie en la escuela sabía del acoso que venia sufriendo la alumna durante meses.

Es más fácil para algunos directivos y maestros ignorar el problema, no actuar y callar, en vez de hablar con el agresor y sus padres para buscar soluciones y prevenir acciones lamentables y dolorosas.

Autoridades

La madre de la víctima denunció al agresor ante la Fiscalía General del Estado y a la directora y demás responsables al jurídico de la Secretaría de Educación local por la negligencia y silencio a pesar de conocer el problema desde el principio.

Las autoridades educativas hablaron, aunque tarde, y señalaron que investigarían y sancionarían a los responsables. Hasta ahora no han señalado los avances de la investigación, ni las sanciones.

Problemática

El “bullying” o el acoso en las escuelas es una realidad que no podemos ignorar. Vivimos inmersos en un ambiente de violencia que vemos ya con cierta naturalidad que los niños, adolescentes y jóvenes se ofendan, se líen a golpes, discriminen e insulten, griten y manoteen al dialogar y expresa opiniones diferentes en relación con las ideas de otras personas.

Es importante, por tanto, poner atención en las aulas y escuelas ante señales de acoso o violencia física o verbal. Si no actuamos con prontitud como padres, maestros y directivos entonces estaríamos dejando a los niños, adolescentes y jóvenes ante un peligro latente en las escuelas que, en determinado momento, puede desencadenar lamentables y dolorosos sucesos.

¿Deseamos alumnos e hijos respetuosos, generosos y educados o violentos, ofensivos y que todo resuelvan a gritos y a golpes? Nosotros decidimos.— Mérida, Yucatán

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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