“Billy”, Héctor Fernández Zapata, no pudo, o no quiso, sacar adelante al Frente Único de Trabajadores del Volante, ni otorgar apoyos a los agremiados y sus familiares, menos lograr la unidad del organismo sindical.

Las esperanzas de los taxistas hacia un horizonte democrático, de respeto y de diálogo se fue resquebrajando poco a poco y luego se hizo trizas. Se perdió la confianza en el líder y el descontento por tantas irregularidades se generalizó.

El poder obnubiló al dirigente, éste perdió el rumbo y el organismo cayó a la deriva. Las tentaciones lo subyugaron y estiró la mano para esquilmar la economía del gremio e incrementar los ahorros personales.

Le critican esos abusos y lo acusan de enriquecimiento personal. Los bienes de “Billy” se multiplicaron en doce años: casas, ranchos, terrenos, cuentas bancarias y concesiones de taxistas.

Todo un monopolio que ejerció, incluso como empresario, para el beneficio particular a costa de los agremiados.

El FUTV no podía aguantar seis años más con “Billy” a la cabeza. Al conocerse la amenaza para su reelección, los taxistas levantaron la voz, se manifestaron y mostraron su rechazo al dirigente.

Fue tanto el daño a la agrupación y el malestar de los agremiados, que el otrora sempiterno dirigente de los taxistas, su líder moral y nombrado asesor permanente saltó a la palestra y anunció su retorno a las lides sindicales para buscar nuevamente la dirigencia del organismo.

Para que Nerio Torres Ortiz dejara su tranquilidad y problemas de salud para enfrentarse en la contienda electoral contra “Billy”, quería decir que la inconformidad de los taxistas era generalizada y cuantiosos los daños al organismo.

El mismo exdirigente reconoció equivocarse y estar arrepentido de apoyar a “Billy” doce años atrás. Él lo encumbró, pero el poder cegó al nuevo dirigente y durante dos períodos construyó un camino de irregularidades, abusos y malestares.

Sorpresivamente, aunque ya se esperaba, el retorno del exlíder fue apoyado por la mayoría de los agremiados. Ante esto “Billy” trató de implementar una serie de artimañas para que no todos los agremiados pudieran votar, pero no le resultó, tampoco las amenazas y compra de sufragios.

El apoyo masivo era para el exlíder. Por tanto, el escenario se preparaba para enfrentar a tres personajes para la dirigencia, pero eran dos los contendientes fuertes: Nerio Torres Ortiz y Héctor “Billy” Fernández Zapata.

Sin embargo, debido a reuniones ríspidas anteriores entre los grupos de los aspirantes se pensaba que el día de las elecciones, programada para el domingo 29 pasado, los comicios podrían salirse de control y surgir enfrentamientos verbales. Físicos, incluso situaciones de peligro.

Y la sorpresa se dio. Para evitar males mayores y poner en riesgo la integridad de los asistentes, los contendientes dieron marcha atrás a sus aspiraciones y, según ellos, en nombre de la unidad del gremio surgió una nueva opción para dirigirlo: David Ortiz Escalante.

La esperanza se renueva con el cambio de líder. Este nuevo dirigente tiene la oportunidad de enderezar el timón y llevar a buen puerto a la organización.

¿Habrá unidad en el FUTV? Es la gran pregunta. Es necesario corregir rumbos, poner orden, realizar un trabajo de entrega y honradez y realizar auditorías para ver el estado financiero de la organización y destapar todas las irregularidades después de doce años de abusos, saqueo y prepotencia.

Esperemos que el horizonte sea promisorio ahora para los taxistas. Al tiempo.— Mérida, Yucatán

Profesor

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