La tabla de salvación económica se empieza a hundir en el Estado. Parece que el no ejercicio de gobierno serio, profesional y con enfoque de sostenimiento para un posterior crecimiento está empezando a pasar la factura.

Hasta ahora el ejercicio de gobierno en el Estado ha permanecido ligado a decisiones y acciones que nada tienen que ver con el desempeño económico. Es decir, los bolsillos de los yucatecos y las finanzas de las empresas empiezan a resentir ya la nula atención a la tarea fundamental de poner las bases para un buen ejercicio económico y la atracción, asentamiento y facilidad para las inversiones.

El ejercicio de gobierno se ve desde otras ópticas, la político-electoral por encima de todas.

El recuento de acciones de gobierno nos dice que el Poder Legislativo está controlado en su totalidad. Los escarceos de la oposición no son más que llamados a misa, cuando los hay, o apoyos manifiestos a la 4T.

El Poder Judicial también ha sido tomado. Aún no se renueva, pero los magistrados salientes ya se pusieron al servicio del Ejecutivo presentando una iniciativa de reforma a su ley orgánica. El objetivo: que la presidenta del Tribunal Superior de Justicia entrante tenga la posibilidad de declinar el cargo. Esto allanará el camino a Hernán Vega Burgos, uno de los incondicionales del gobernador, y quien por un mal manejo electoral de los gurús de la 4T no conquistó la mayoría de votos para ser nombrado presidente del Poder Judicial sin tener que recurrir a una chicanada política.

Hasta el Frente del Volante ya fue controlado, con la intromisión de última hora de Nerio Torres Ortiz, que llegó a mover el tapete para impedir nuevo triunfo de Billy Fernández al frente de la agrupación. Imposible que siguiera la cabeza del gremio quien apoyó a Renán Barrera en la elección a gobernador.

Otros concesionarios del transporte retiran unidades de circulación reclamando que no les paga el gobierno. Este, a su vez, pone a sus corifeos a dar explicaciones peregrinas en medios de comunicación afines, tratando de probar lo injustificable. Hay visita a CDMX para pedir apoyo, en compañía de aquellos que despotrican contra el régimen anterior. Son obligados heraldos de la crítica, ya que el gobernador se niega a tocar a su antecesor.

Los apoyos a jóvenes, campesinos, henequeneros, amas de casa, apicultores… se siguen entregando, con la obligada fotografía como evidencia de un acto efímero. Y también, cómo no, atenta escucha de quejas ciudadanas, con otra foto infaltable de por medio, ésta de la pareja gobernadora.

Anuncios, anuncios y anuncios, también con foto.

Este ha sido el comportamiento del Ejecutivo en los diez meses de ejercicio. Control de los poderes y otras agrupaciones, reparto de apoyos, mucha foto efectista del gobernador y su esposa escuchando a la ciudadanía, manejo de medios afines…

¿Y la actividad productiva? Como decía aquél anuncio de una camioneta: ¿Y la economía, apá?

Hay inversiones federales. La ampliación del Tren Maya para carga, de Poxilá a Progreso. En el Oriente siguen obras del mismo proyecto que, eso sí, no tardarán mucho en llegar a su fin. Pero son eso: obras federales. De que sean improductivas, eso es otra cosa.

Como obras federales, la asignación de las mismas está controlada por la federación, y el manejo de la mano de obra, por la Catem, también afín a la 4T en el centro del país.

Así que la pregunta ¿qué hay de la actividad productiva en el Estado? sigue siendo válida.

De qué manera los empresarios, que son los que mueven la actividad económica, se están viendo beneficiados por el poder Ejecutivo estatal. Cuán acelerado o ralentizado está el movimiento económico, gracias a que el gobierno no ha establecido las condiciones para que se mueva la economía. No sólo no lo ha hecho, al contrario, sigue extrayendo recursos para actividades no productivas.

La lentitud económica y la cautela de empresas y particulares se palpa en el ambiente y se ve en las inversiones. El gobierno no está poniendo las condiciones que den certeza a aquellos que deciden apostar por una inversión. ¿Cómo se va a sostener la economía? ¿Con dádivas, que algún día tendrán fin o harán colapsar el sistema?

En abril pasado, cuando se acababa de cerrar el primer trimestre del año, el economista Gabriel Rodríguez Cedillo declaró al Diario que la economía de Yucatán no resentiría la disminución de los porcentajes en las expectativas de crecimiento económico de México “porque hay fuertes inversiones del gobierno federal en infraestructura y siguen llegando empresas con inversiones muy importantes”.

Tres meses después, la gallina federal ya no da huevos para todos, y las empresas han frenado inversiones. Un trimestre posterior a aquel diagnóstico, que hacía prever un año sin violentas sacudidas económicas en Yucatán, el IMEF echa a perder la fiesta.

Aquel impacto en la economía nacional que a Yucatán le hacía lo que el viento a Juárez, ya afecta.

Yucatán, expuso anteayer jueves el IMEF, “ya resiente la desaceleración económica, el estancamiento y bajo dinamismo”, publicó el Diario.

Y, ojo, añade la agrupación, hay que cuidar los bolsillos y gastar menos. Quedan seis meses al año. La advertencia parece llegar a tiempo. Ya se verá.— Mérida, Yucatán

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@olegariomoguel

Director de Medios Tradicionales de Grupo Megamedia

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