Desde tiempos inmemoriales, la corrupción es un mal común al género humano. No hace distingos de países, ni de clases, ni de partidos, ni de géneros. No tiene color partidario, o bien, desde otro punto de vista, tiene todos los colores partidistas. Y en México la corrupción parece tener uno de sus aposentos preferidos.
En ese contexto, debe celebrarse que las dos principales mujeres del Ejecutivo federal, Claudia Sheinbaum y Rosa Icela Rodríguez, hayan puesto énfasis en el tema, ante auditorios diferentes y en el marco del informe presidencial y del primer año del sexenio actual.
Con matices de reproche y advertencia, Sheinbaum dijo ante un Zócalo lleno y clamoroso: “Quien traicione al pueblo, quien robe al pueblo, enfrenta la justicia. El poder no es para enriquecerse, es para servir con humildad. Los recursos públicos son sagrados”.
El día anterior, con aroma de mar y huachicol fiscal, Sheinbaum arengó en Veracruz a los marinos y demás militares, en una alocución inusual y diáfana que quizá no ha sido valorada en toda su relevancia:
“Lo contrario a la honestidad es la corrupción, la cual debe verse siempre como lo que es: una traición a todos los valores. La corrupción es deslealtad. Por eso no puede tener cabida en nuestras instituciones, por eso debe sancionarse con firmeza”, dijo a los militares y los exhortó a mantener la rectitud y la honradez, incluso “cuando nadie mira”.
No es común que desde la Jefatura del Estado y de su Comandancia Suprema se hable así a las fuerzas armadas, algunos de cuyos mandos han estado vinculados a graves delitos recientemente. Y en este marco, sin mengua de la honorabilidad institucional, los militares deben ser llamados a cuentas y ser procesados sin privilegios, si incurren en corruptelas u otros delitos.
Días antes, en el Senado, en la glosa del primer Informe presidencial del actual sexenio, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, advirtió que en el gobierno “no tenemos compromisos mafiosos ni pactos con criminales”, y “si alguien cruza la línea del cumplimiento de la ley, asumirá las consecuencias, trátese de quien se trate”.
“Decimos cero corrupción y cero impunidad”, enfatizó la secretaria y aludió al escandaloso caso del huachicol fiscal, que representa daños por miles de millones de pesos y por el cual “bastantes personas serán procesadas de inmediato”.
Por supuesto, no bastan las advertencias y las exhortaciones. Será preciso que las palabras se materialicen en hechos concretos y que los corruptos, militares o no, sean perseguidos y llevados a los tribunales.
Sin embargo, es importante visibilizar desde el poder un fenómeno vasto y dañino como la corrupción, que desvía y consume grandes recursos públicos, erosiona la confianza ciudadana, desprestigia instituciones y envilece la vida pública.
Importa plantear los compromisos anticorrupción por parte del gobierno, pues —solía decir el recordado escritor Ignacio Solares— “por donde van a pasar los hechos pasan antes las palabras”.
NO SE METANCON LA MAÑA
El fuerte mensaje anticorrupción dirigido a los militares por la Presidenta en Veracruz tiene un precedente difundido en diciembre de 2024, cuando el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, pidió a los militares no hacerse cómplices de la delincuencia organizada, complicidad que implica deshonor y traición.
El periodista Amílcar Salazar Méndez describió así el inusual hecho: “Parado en la batea de una camioneta tipo pick up, el general Secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, advirtió a soldados y guardias nacionales que no vayan a estar “metiéndose con la maña”, pues quienes lo hacen se convierten en traidores sin honor e irán tras de ellos”. (Milenio, 13/12/24):
En un atípico mensaje dirigido a cientos de elementos el martes pasado en Acapulco, Guerrero —informó Salazar—, el general les habló sobre un aumento de 4 mil pesos a los soldados para homologar el sueldo con el de la Guardia Nacional, y destacó también las prestaciones y otros beneficios.
“Y quien trabaja y cumple —añadió el general de división Trevilla— no tiene problemas, y está estable y su familia va a estar bien. Quien no lo hace, ¿qué pasa?, pues también tenemos nuestras leyes y reglamentos y se procede conforme a derecho”.
En un video difundido en redes sociales, se escucha decir al secretario de la Defensa: “Por cierto, no vayan a andar malandreando, metiéndose con la maña. Quienes lo hagan… son traidores que están exponiendo la vida de ustedes por unos miserables pesos que les da la delincuencia, no tienen honor”.
Desde luego —insisto—, es deseable y obligado que el combate a la nefasta corrupción se amplíe y, efectivamente, se procese a quien infrinja la ley, “trátese de quien se trate”, como dijo la titular de Gobernación.
Parafraseando a Solares: Que los hechos sigan a las palabras.
@EduardoRHuchim
Periodista
Es deseable y obligado que el combate a la nefasta corrupción se amplíe y, efectivamente, se procese a quien infrinja la ley, “trátese de quien se trate”
