Tal vez a ti no te diga mucho la palabra gusano barrenador, pero en estos momentos nuestro país está sufriendo fuertes daños por este flagelo, no solamente en el plano económico, sino también en la salud pública.

Sin duda y especialmente el daño es mayor para la gente que vive de la cría de ganado, pero también infecta a todos los perros, gatos, desde luego a los humanos y a todo ser de sangre caliente. Por eso, cuando fue identificada en el siglo XIX a la enfermedad se le nombró: Hominivorax, que quiere decir: devorador de humanos.

El problema consiste en que esta plaga amenaza a todo ser omnívoro, animal o persona, inoculándose de manera silenciosa en las heridas de los más vulnerables, devorando por dentro sus tejidos hasta la muerte. Los animales del campo, al vivir en condiciones agrestes, generalmente se contagian por las heridas normales producidas por el pastoreo y su contacto con otras especies que pueden estar infectadas, los animales domésticos y las personas pueden enfermarse también, pero al estar pendientes de las heridas, son medicados y curados si se detecta a tiempo. El gran riesgo lo tienen, los seres vivos en situación de calle o en el campo abierto.

A causa del retorno de la enfermedad al país, los Estados Unidos cerró la exportación del ganado vacuno mexicano a esa nación. Seguramente toda esta situación ha forzado al gobierno actual a ocuparse de un tema que se creía superado.

Cabe recordar que en 1991 nuestro país fue declarado libre de esta plaga a nivel nacional, pero este año ya se detectó un caso en el estado de Nuevo León lo que suscitó protocolos de emergencia, vigilancia epidemiológica, el uso de la técnica del insecto estéril que consiste en liberación de moscas macho infértil, para reducir la población de las mismas hembras que transmiten la enfermedad ya que son éstas las que ovopositan, es decir, en palabras coloquiales siembran sus huevecillos en las heridas abiertas de cualquier especie animal de sangre caliente, incluida la de los humanos.

Un papel clave en el control de la enfermedad es el método biológico del insecto estéril, este se aplicó con éxito en EE.UU. y con investigaciones del USDA se aplicó en ese país y se declaró erradicado en el año de 1966, esta estrategia fue la piedra angular de las campañas iniciales, y posteriormente en 1972 comenzó un plan binacional entre ambos gobiernos lo que permitió declarar libre de este parásito a nuestro territorio nacional en febrero de 1991 e inmediatamente se amplió con el plan hasta Panamá con el convenio Pan-América y así se creó una barrera sanitaria hasta aquel país.

Al creerse erradicada la plaga. por decisión gubernamental el 21 de mayo de 2013 se publicó la extinción oficial de la planta productora de moscas estériles de Cochliomyia hominivorax y el cierre operativo de la misma manejada hasta ese momento por Comexa, (Comisión México/América) que se ubicaba en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Al momento del cierre de la planta en Chiapas no habían focos activos para mantener una biofábrica que presentaba costos fijos elevados por lo que se valoró necesario el fin del acuerdo binacional de México y Estados Unidos que se había institucionalizado y que llevó al fin de una enfermedad infecciosa derivada de larvas provenientes de moscas endémicas de la zona tropical de América Latina, el Caribe y otras áreas.

Esta decisión trajo como consecuencia que al presente tengamos que depender de la planta ubicada en Panamá para el suministro biológico de las moscas producidas. El gran problema es que los gobiernos de Centroamérica no han tenido el cuidado necesario para frenar este mal endémico de la zona y al verse plagados de este flagelo, los machos estériles generados por su planta no son suficientes para abastecer a los países amenazados. Si aunamos a ese problema que se descuidan nuestras garitas de migración para controlar la entrada de ganado enfermo proveniente de la frontera sur, esto trae como consecuencia que cada hora que pasa sin la atención necesaria, cuidados y falta de mecanismos de detección se está permitiendo que cada día el gusano barrenador se extienda de manera descontrolada y exponencial en nuestro país.

Realmente desde 2023 se documentó un aumento de casos en varias zonas de México, principalmente cerca de la frontera con Chiapas y posteriormente a todo el sureste mexicano, pero fue el caso detectado cerca de la frontera norte lo que provocó la atención de las autoridades tanto de México como de los vecinos del norte, por lo que se está trabajando en la reintroducción de la planta productora de moscas machos estériles, pero no se prevé que esté lista hasta cuando menos el año que viene y se pretende hacer en el mismo estado donde estuvo hasta el año del cierre: Chiapas, en el municipio de Metapa situado en el extremo sur, muy cerca de la frontera con Guatemala.

Considero urgente que el gobierno informe de las medidas que se están aplicando en Yucatán, como las trampas de moscas, más aquella información que oriente a los más perjudicados, los ganaderos, ante este nuevo brote en el estado ya que hace unos días se informaron más de 800 casos detectados; también que se realice una campaña masiva de información a la comunidad para la observación de la salud ante cualquier herida sospechosa en nuestros hogares, sea a personas o mascotas, y sobre todo una estrategia profunda de salud para el combate del gusano barrenador, ya que hay reportados 23 casos en seres humanos.

Urge que se haga una campaña de salud pública dirigida a personas en situación de calle o que viven solas y también para las personas que tienen mascotas, es decir, a todo ser que vive sin protección. Sin duda hay una tarea pendiente y urgente. La acción pronta y frontal contra este ataque a la salud pública dejará una huella en el Estado que en retrospectiva calificará a este gobierno según su resultado.— Mérida, Yucatán

Exdiputada

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