“La política es la economía en movimiento”.— Vladimir Lenin
La reciente intromisión de un país poderoso en Venezuela para prácticamente raptar a su presidente y su cónyuge puede ser vista muy ligeramente como un acto de justicia o de restauración de una democracia aparentemente en declive. Pero también pudiera pensarse otra cosa. Digamos que el país sudamericano se “alocó” y mandó por un tubo al país del norte, su actitud totalmente “desobediente” para los intereses del susodicho país pudieran resultar un pretexto para entrometerse y hacerla del Mesías salvador. Pero si fuera de esa manera las cosas entonces por qué no se metieron con Mexico en las largas décadas del partido hegemónico donde ocurrió lo que algún premio Nobel denominó como “la dictadura perfecta”, o sobre Cuba que tiene más de 60 años de “desobediencia” hacia ellos?, ligeramente podríase contestar: México acataba disimuladamente siempre los designios de su vecino del norte (recuérdense los tratados leoninos de Bucareli), ¿Pero Cuba? Pues se tendría que pensar que económicamente nada importante hay qué rescatar más que su pobre pueblo, y la restauración de la democracia. Solo que Venezuela está inundada de reservas petrolíferas, las más grandes del mundo. ¿Será por eso? ¿O será por restaurar una democracia que no comulgaba con los intereses de un capitalismo dirigido? Panamá siendo más pequeño sufrió una intervención directa pero, ¿Fue por el pobre pueblo centroamericano o por su valioso canal de Panamá?
¿Por qué no invaden Haití o Nicaragua u otro país paupérrimo con democracias totalmente fallidas como muchos países africanos? Evidentemente no hay interés económico o militar alguno por ahora.
El interés ruso en Ucrania es económico porque a dicho país se le apoda “el granero de Europa”, y militar pues un país “enemigo” a ninguno le gustaría tenerlo sobre sus narices,
Al final de la primera gran guerra moderna, mejor conocida como la primera guerra mundial, los países involucrados que sufrieron grandes pérdidas económicas, sociales, y destrucción física y mental tanto de bienes materiales como de seres humanos, razonaron que eso no debería ocurrir y se pusieron de acuerdo para firmar la Liga de las naciones o Sociedad de las naciones (SDN) para erigirse como un árbitro de control mundial.
Apenas pasaron unos 20 años y nuevamente un país resiliente en grado sumo como lo ha sido Alemania, encabezada por un líder sin límites armó lo impensable: La segunda gran guerra mundial, que no era precisamente el mundo en un “todos contra todos”, sino que eran países muy poderosos cuya ambición provocó ese desastre humanitario. Los países pobres como muchos latinos o africanos, ni se enteraron por decirlo de alguna forma (excepción hecha del norte de África) pero la afectación fue mundial.
Nuevamente los países triunfantes decidieron que ahora sí y de verdad eso no podía volver a ocurrir creando a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945.
Si contamos a partir de esa fecha, el mundo nunca ha dejado de estar con reiterados conflictos o guerras en muchas partes del mundo.
Solo por citar algunos ejemplos tenemos la guerra de Corea, la de Vietnam, la guerra del Golán en el medio oriente (que nunca ha sido pacificado), y muchas otras. Invasiones como las de Panamá, Granada, la guerra de las Malvinas, etc.
Tristemente observamos que la paz y la concordia mundial están muy lejos de aparecer. El árbitro mundial oficial que es en lo que se erigió la ONU no ha cumplido con las expectativas para las que fue creada.
La tan cacareada autodeterminación de los pueblos está muy lejos de ser una realidad.
Todo el mundo y sobre todo los países poderosos o llamados del primer mundo (cosa que habría que poner en duda) debieran analizar el riesgo superlativo que vive el planeta sobre todo con el gran avance de las tecnologías.
Mientras el mundo dependa de la decisión de un ser humano que podría no estar muy bien de sus cabales y que con solo apretar un botón puede ocasionar daños irreparables o definitivos, estaremos como diríamos los católicos: “con El Rosario en la mano”.
Valdría la pena que los grandes políticos mundiales vean la película de Mario Moreno “Cantinflas” de 1967 llamada Su Excelencia, donde al final el citado actor emite un discurso completamente arrollador sobre este tema.
Me temo que vivimos en una etapa de hipocresía mundial, y el policía (la ONU) sirve prácticamente para florero de la elegante sala del entorno mundial.
La política y sobre todo la geopolítica no es estática, es dinámica, es decir, va cambiando y requiere de actualizaciones como los programas de las computadoras debido a que las circunstancias mundiales no serán las mismas que las de hoy ni iguales a las de ayer.
Urgen cambios de raíz antes de que sea demasiado tarde para un desastre de consecuencias inimaginables.
Es premisa fundamental cambiar estatutos, reglamentos, normas y reglas internacionales, ¿o no?.— Mérida, Yucatán.
condeval1@hotmail.com
Ingeniero, valuador, maestro en Dirección de Gobierno y Políticas Públicas
