Marisol Cen Caamal 2025

La propuesta de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales responde a una necesidad de recuperar el tiempo que el ritmo implacable de la vida moderna nos ha ido arrebatando casi sin darnos cuenta. Ese clamor por un equilibrio entre vida familiar y vida laboral es legítimo, humano y necesario. Porque trabajar no puede ser sinónimo de existir para el trabajo, y el trabajo no puede devorar la vida.

México ha sido históricamente uno de los países donde más horas se trabajan. Durante décadas, la cultura del “aguante”, del sacrificio permanente, de la disponibilidad total, se normalizó como si fuera virtud y no síntoma. La propuesta de reducir la jornada laboral busca corregir ese desequilibrio. Y hay que decirlo sin ambigüedades. Es justo que los trabajadores aspiren a más tiempo para vivir, porque una sociedad sana no se mide únicamente por su crecimiento económico, sino por la calidad de vida de quienes la sostienen.

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