Rolando Castillo Tun (*)

El sábado pasado fuimos testigos de la IV reunión “en Defensa de la Democracia”, realizada en Barcelona, España, a donde acudieron líderes políticos progresistas, jefes de Estado de América Latina y de otras partes del mundo; evento al que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo asistió en representación de México.

Sin embargo, al darle seguimiento a las posturas expresadas en las declaraciones, discursos o desde el título con el que es nombrada esta cumbre, se percibe una contradicción evidente.

Porque cómo entender la defensa de la democracia o atreverse internacionalmente a proclamar que México vive su momento democrático, si la realidad es totalmente otra; si las instituciones que garantizaban la aplicación de la diversidad de voces propias de este sistema han sido aniquiladas precisamente por la mandataria que asistió en nombre de la nación.

Nadie puede negar que el concepto de democracia es plural e inclusivo, que todos merecen ser tomados en consideración pero que en nuestro país la desacreditación y evasión de las verdades incómodas se han vuelto objeto de negación desde el atril mañanero.

Cómo proclamar globalmente que tenemos democracia si la deshonesta entrega de dinero en sobre amarillo para beneficio tramposo de la campaña de Andrés Manuel López Obrador o el nepotismo de sus hijos en la compra de balastro para el ecocida Tren Maya han quedado en la impunidad.

Si cuando los reporteros de medios independientes, buscando difundir la verdad, han preguntado a la presidenta sobre los casos más urgentes de visible corrupción como el huachicol fiscal, los recursos invertidos en la refinería Olmeca de Dos Bocas y su deficiente funcionamiento o recientemente el carpetazo a la demanda de justica en el caso de la iglesia de la luz del mundo, vemos a una mandataria irritarse y evadir todo comentario con argumentos que incriminan a Calderón o a gobiernos del pasado.

Por eso, al escuchar decir a Claudia Sheibaum “Vengo también de las y los jóvenes conscientes que todos los días luchan por un país libre, democrático y más justo”, indudablemente surge la interrogante ante la negativa que se vislumbra en nuestro territorio. Porque si algo es innegable es la censura, la omisión y velada persecución a las nuevas generaciones que desean el esclarecimiento de desapariciones, crímenes y todo aquello que somete la dignidad del ser humano.

Creo apremiante insistir en la unidad que todo sistema democrático persigue en bien de la pluralidad de los individuos y que todo gobernante está obligado a promover para hacer prosperar esta propuesta de vivir la política, pero en México desde la llegada de la 4T al poder, han difundido incansablemente que los ricos son enemigos de los pobres y que, por eso, todo sistema capitalista debe ser eliminado; que el principio esencial del bienestar es la camuflada austeridad que sus representantes dicen encarnar.

Manifestar que se viene de un pueblo que “en 2024, decidió romper su historia de machismo y eligió a su primer mujer presidenta, para que llegáramos todas” es asumir la urgente atención al problema del crimen organizado que tiene sometido al pueblo mexicano, es verdaderamente prestar oído a las voces de tantas mujeres buscadoras que reclaman atención y no evasión a su demanda de dolor ante la incertidumbre de no volver a estar con sus seres queridos.

Sin embargo, con impotencia ante el discurso leído, debido a que la palabra no corresponde a lo real y que los asesinatos están en ascenso, será necesario reclamar que “no todas han llegado”, porque basta con indagar en lo cotidiano para constatar lo mal que estamos en materia de feminicidios.

Por eso, ha resultado agobiante prestar atención a las palabras de Claudia Shienbaum, porque escucharla afirmar que “cuando hablamos de democracia, nos referimos a la democratización de la cultura; del acceso a la educación, del acceso a la salud; del fin último de los gobiernos, que es la procuración de la felicidad de sus pueblos”, surge inmediatamente la duda: ¿A México se refiere? Porque la desaparición de fondos económicos para la cultura y la ciencia, la decadente implantación de una nueva adoctrinada escuela mexicana o la eterna promesa de un sistema de salud que hasta hoy no puede garantizar el abasto de medicinas para todos, desmiente abismalmente lo que en tinta impresa fue leído.

Por lo tanto, asistir a la Cumbre de la Democracia ha sido un espejismo más del populismo actual asumido desde Palacio Nacional y que reflexionando críticamente nos da la certeza de afirmar que el discurso proclamado son más falacias de Claudia.

padrerolandocastillo@icloud.com

Sacerdote católico

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán