CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)

La situación retrata de cuerpo entero el teatro de la farsa en que se ha convertido la 4T. Anteanoche, tras defenderse hasta con los dientes y negar todos los cargos, Rubén Rocha finalmente pidió licencia, para “facilitar las investigaciones”. Fuerte presión social y misteriosas visitas de Claudia Sheinbaum y otras cabezas del obradorato a Palenque antecedieron la “renuncia”.

Horas antes, la FGR había “rebotado” el caso a la SRE, para que solicitara a EE.UU. “evidencias” de los delitos imputados al gobernador de Sinaloa. En Chiapas, cerca de “La Chingada” —la finca de su mentor—, la presidenta declaraba que se sentía “tranquila y sólida” (bit.ly/4eY1pUT). Ante las amenazas del bravucón del Norte, llamaba a la unidad nacional frente al “embate del exterior”.

“Esto es solo el principio”, advertía un comité de asuntos exteriores del Congreso, representante del “pueblo” estadounidense. “Desde Nicolás Maduro hasta Rubén Rocha, todo aquel implicado en el tráfico de drogas tendrá que rendir cuentas: los días de impunidad han terminado” (bit.ly/4d2mU4e). En la “mañanera”, la señora Sheinbaum defiende a Rocha Moya: exige “pruebas irrefutables”.

El gobierno de Donald Trump no parece irse por las ramas. Sus acciones apuntan a desmantelar lo que describe como una red de colaboración entre políticos morenistas y el crimen organizado. El propio embajador Ronald Johnson lo anticipó días antes en Sinaloa: “el T-MEC exige la penalización de sobornos y la corrupción de funcionarios públicos” (bit.ly/3QZQf86). Doña Claudia se disgustó.

“No permitiremos la injerencia extranjera en los asuntos internos de México”, exclamaban a coro la presidenta y la corte de jilgueros a su servicio. El escándalo de la CIA en Chihuahua los tenía en el cénit de la indignación. ¿Cómo se atrevían a insinuar, una vez más, lo que muchos consideran un secreto a voces: los vínculos del narcotráfico con el régimen obradorista?

“Nosotros hemos desmantelado más laboratorios del narco”, replicaban en Palacio Nacional. Insistían en que se aclarara la presencia de agentes estadounidenses en territorio chihuahuense. La renuncia del fiscal estatal los presionaba; la mandataria lucía descontrolada. Desde la prensa extranjera se señalaba: “no confían en los funcionarios mexicanos por la corrupción” (bit.ly/49o0fye).

Claudia Sheinbaum luce acorralada. Las amenazas de Donald Trump mantienen en jaque a las cabezas del obradorato. Solicitudes de extradición y bloqueos de cuentas bancarias los tienen contra las cuerdas. Medios como el influyente The Wall Street Journal apuntan a signos de indecisión y desgaste en la presidenta (bit.ly/4t9sUOQ). Está “entre la espada y la pared”, señalan.

Estados Unidos cimbra a Morena desde sus entrañas con el golpe a Rocha Moya. Se reavivan los señalamientos sobre acuerdos con “Los Chapitos” para facilitar el camino electoral en Sinaloa y, con ello, el flujo de fentanilo hacia la frontera norte. El dilema es complejo: o se subordinan a las exigencias de Trump o se envuelven en la desgastada bandera de “la soberanía”.

DARDO DIRECTO

Los cargos contra Rubén Rocha son un dardo directo al corazón del régimen: al “no somos iguales” y a la supuesta lucha sin freno contra la corrupción; al “no mentir, no robar, no traicionar al pueblo”. Dejan en evidencia a quienes, como los gobernadores morenistas —incluido el yucateco—, defienden la “honestidad y respeto irrestricto a la ley” del sinaloense.

El contexto no es cualquiera. Las acusaciones del Departamento de Justicia y la respuesta con tono de advertencia de Rocha —“no es solo contra mí, es también contra la 4T”; si me entregan, no me quedaré callado— se dan a unos meses de elecciones legislativas clave en ambos países. Trump se encamina a los comicios de noviembre con niveles de aprobación muy bajos.

Ante presiones económicas por los conflictos energéticos, la administración republicana tendría incentivos para dar un fuerte golpe político y recuperar simpatías entre el electorado. La migración ilegal y el tráfico de drogas han demostrado ser temas redituables electoralmente. Trump estaría mandando un mensaje claro: “la amenaza viene de fuera y requiere mano dura”.

En México, a la caída constante en los índices de aprobación presidencial se suma la escandalosa inseguridad —señalada por diversos organismos internacionales— y una crisis económica que no han logrado revertir. Tras un primer trimestre crítico, analistas advierten un riesgo de estanflación, asociado principalmente a la falta de confianza de los inversionistas (bit.ly/4dpvKJR).

PANORAMA GRIS

Las amenazas del trumpismo por el caso Rocha Moya ensombrecen aún más la ruta morenista rumbo a las elecciones intermedias de 2027. Eso sin considerar el golpe que podría venir a partir de lo que declare en EE.UU. el contraalmirante Farías Laguna, si se materializa su extradición desde Argentina, como, al parecer, ya habría ofrecido el gobierno de Javier Milei.

Farías conoce muy bien el intríngulis detrás del escándalo del huachicol fiscal. Los beneficiarios de ese fraude multimillonario tendrían motivos para estar preocupados por lo que Washington pudiera hacer. El gobernador de Yucatán, por ejemplo, tendría que responder por los señalamientos sobre supuestos recursos que habrían llegado a su campaña vía el “Grupo Tabasco”.

Bloquear la extradición de Rubén Rocha podría derivar en sanciones severas de los vecinos del Norte; permitirla, en cambio, desencadenaría un efecto dominó de declaraciones reveladoras y comprometedoras que profundizarían la debacle del obradorato. El dilema morenista es complejo: cómo gobernar bajo presión externa sin fracturar su equilibrio interno.

La historia apenas comienza a escribirse. Mucho está por verse. Hechos y declaraciones nos mostrarán cuán acorralado está el régimen. Por ahora nos quedamos con una lección: el caso Rocha Moya confirma que la exigencia social es clave para el desarrollo democrático. Sumada a la presión externa, la lucha ciudadana seguirá siendo un freno a la impunidad.— Mérida, Yucatán

direcciongeneral@grupomegamedia.mx / Apartado especial en el sitio web del Diario: yucatan.com.mx(https://bit.ly/4diiiFP)
(*) Director general de Grupo Megamedia

¿Cuál es el mensaje del escrito?

El mensaje central del texto es que el caso Rocha revela las contradicciones y vulnerabilidades estructurales del obradorato, particularmente en su narrativa de combate a la corrupción, y lo coloca frente a una presión inédita tanto interna como externa.

El texto plantea que el régimen enfrenta un dilema crítico: defender la soberanía y cerrar filas —aun a costa de credibilidad— o ceder ante las presiones internacionales, con el riesgo de que se detonen revelaciones que profundicen su desgaste político. En ese sentido, la coyuntura no es aislada, sino el síntoma de un modelo que empieza a tensarse por sus propias inconsistencias.

Finalmente, el mensaje de fondo es que la presión —especialmente la ciudadana— es un contrapeso indispensable: solo mediante la exigencia social, reforzada por el escrutinio internacional, es posible frenar la impunidad y sostener la vida democrática frente a tendencias autoritarias.

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