Es penoso ver en las redes sociales cómo conductores de vehículos por percances viales, se bajan de sus vehículos para arreglar sus diferencias a golpes, todo por estar transitando y alguien comete una falta. Ya se está volviendo recurrente bajarse del auto y pretender resolverlo todo a golpazos. Hablo de todo tipo de conductores, mujeres, hombres, jóvenes… Así como todo tipo de vehículo, sean éstos particulares, de servicio público o de carga. Desafortunadamente en estos casos urge una cultura vial. La cultura vial es necesaria para convivir entre todos.

La cultura vial tiene que ver con el comportamiento o conducta, es decir, las acciones humanas en la vía. Se relaciona también la seguridad vial con la prevención. Cultura vial es el respeto a las normas, a la Ley y al Reglamento de Tránsito y Vialidad del Estado de Yucatán, al cumplimiento que tienen todos en el respeto a las señales de tránsito. Tiene que ver con la convivencia, la relación armónica entre peatones, ciclistas y conductores de vehículos, motocicletas, camiones, patinetas motorizadas. Con la responsabilidad y la ética ciudadana al usar la vía. Con los hábitos aprendidos para la movilidad. Pero sobre todo la cultura vial se basa en valores como la solidaridad, tolerancia y el respeto a la vida.

Lo que se está observando en Mérida no es casualidad, cuando aumenta el flujo vehicular y baja el nivel de conocimiento o respeto de las normas, los incidentes se vuelven casi inevitables. Por ello, no basta con “manejar con cuidado” de forma general; hay obligaciones concretas que marca la ley y que muchas veces se ignoran.

En el caso de Ley de Tránsito y Vialidad del Estado de Yucatán, se establecen responsabilidades claras para cualquier conductor. En términos prácticos, todo conductor debe conocer y respetar las señales. No es opcional. Desafortunadamente, vemos cómo hay vehículos que les gusta quebrantar las reglas y no respetan a los demás vehículos, poniendo en riesgo la integridad de los demás. Hay quienes no respetan los semáforos, señalamientos y marcas en el pavimento, todos éstos tienen prioridad sobre la prisa que muchas veces llevan los conductores. Saltarse un alto o ignorar una preferencia es de las causas más comunes de choques.

Ni qué decir de conducir en condiciones inadecuadas. No se debe manejar bajo efectos de alcohol, drogas o cansancio extremo.

Un aspecto importante que disminuiría los accidentes es precisamente mantener distancia y velocidad correcta, se deben respetar los límites de velocidad y guardar distancia para evitar los famosos “alcances”, que son muy comunes en la ciudad.

Algo que se está perdiendo, sobre todo en los estacionamientos es dar preferencia al peatón. Hay que recordar que el peatón siempre tiene prioridad, especialmente en cruces señalizados.

Un dato, algo que solo tarda unos segundos para ejecutar y solo requiere un mínimo de fuerza, es el uso de direccionales, si tan solo todos lo hicieran, muchos accidentes se evitarían y el tránsito vial sería totalmente diferente, pero se está perdiendo la costumbre de hacerlo, aun cuando es una obligación. Lo mismo pasa con respetar carriles, cambiarse intempestivamente de un carril a otro, sin precaución y sin señalamiento, ocasiona muchos accidentes. Muchos conflictos en Mérida vienen de cambios de carril sin avisar o vueltas indebidas.

Es responsabilidad con el vehículo tener en buen estado los frenos, luces, llantas, si el vehículo no está en buen estado es un riesgo para todos, no solo para su conductor.

En efecto, más allá de lo que dice la ley, hay que insistir en el tema de la cultura vial. En ciudades como Mérida, donde el crecimiento ha sido rápido, no todos los conductores tienen la misma formación o hábitos. Por eso, además de cumplir la ley, es importante manejar con anticipación y paciencia. Es evidente que hay horas clave en las que pasan los accidentes, en las mañanas cuando muchos salen a las escuelas y trabajo y en las tardes-noche cuando están retornando a sus hogares. A esto se le suman zonas en donde las arterias viales están al reventar debido a que no existen alternativas para salir o entrar a sus fraccionamientos o complejos.

Por ello, siempre hay que tener precaución, estar atentos, muchos conductores bajan la guardia y ahí es donde ocurren la mayoría de los accidentes. Ni más pleitos, ni más accidentes, solo el respeto y la precaución.— Mérida, Yucatán

mariomaldonadoes@gmail.com

@mariomaldonadoe

Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa

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