Armando Fuentes Aguirre Catón

Me gusta la palabra “bomba” porque suena como bomba. Me gusta la palabra “brújula” porque es esdrújula. Me gusta la palabra “lapislázuli” porque tiene un hermoso color. Me gustan todas las palabras. De ellas vivo y con ellas moro. Desde muy niño aprendí el poder que las palabras tienen.

En la tertulia a la que asistía mi mama oí a un licenciado de alto timbre explicar por qué se había casado con una muchachilla de baja condición que lo dejó en cueros: “Me obnubilé, señoras mías. Me obnubilé”. Al día siguiente tuve un enfrentamiento pugilístico en el patio del colegio, y le propiné a mi adversario una trompada que lo hizo echar el grito.

Has llegado al límite de notas gratuitas, para seguir leyendo…

Crea una cuenta, es gratis y
podrás leer 5 notas más.

Suscríbete a nuestros planes
y obtén acceso ilimitado.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán