Los que nacimos el siglo pasado, en la década de los setenta y ochenta, seguro recordamos el nombre de algún profesor o maestra que marcó nuestra educación infantil.

Docentes amantes de la disciplina y buen enseñar que en alianza con nuestros progenitores procuraban asegurarse de que la letra calara en mente y corazón.

Tiempos en donde la vara, el borrador e hincada en el sol en posición de alabanza hacia el cielo con libros en las manos eran parte normal de la corrección que papás y maestros aprobaban en busca de un futuro prometedor.

Sin embargo, los programas educativos fueron siendo actualizados a las novedades en materia de psicología y ciencias auxiliares, con la finalidad de liberar a los estudiantes de los terribles tormentos inquisitorios a los que nosotros fuimos sometidos.

Y es así como, en aras de una educación más humana, la libertad se posicionó como pilar principal para todos los estudiantes y con ella el cambio de roles entre alumnos y profesores.

Porque en tiempos actuales el maestro lo que menos tiene es autonomía para enseñar con autoridad y los alumnos poseen ya el total poder de sentenciar a quien no se acomode a su visión caprichosa de aprendizaje.

Por lo tanto, es urgente reflexionar hacia dónde estamos avanzando en materia de educación, ya que las actitudes cada vez más apáticas de los alumnos que asisten a las aulas, el encubrimiento que muchos padres de familia sostienen a la hora de aplicar correctivos a sus hijos en materia de disciplina y la burla hacia los docentes por ya no poder reprobar en sus materias a los jóvenes estudiantes nos están arrastrando a una ignorancia disfrazada y sostenida por las becas otorgadas en forma de bienestar.

Y todo esto viene a tema porque la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey) en un comunicado fechado el 21 de junio pasado ha anunciado que implementará nuevo modelo educativo “Planteles Renacimiento Maya”.

El cual “iniciará el próximo ciclo escolar en cinco escuelas de secundaria y bachillerato, con ejes de inglés, tecnología, cultura maya, habilidades socioemocionales, arte, deporte y vida saludable”.

Durante un mensaje dirigido a la comunidad educativa, el titular de la Segey, Juan Enrique Balam Várguez explicó que la estrategia busca consolidar una formación integral e innovadora, alineada con la Nueva Escuela Mexicana y con la visión de transformación del Gobierno del Estado.

“El origen no define el destino y cada estudiante debe construir su camino con talento, esfuerzo y sueños”, expresó al presentar el modelo, que combinará la identidad cultural maya con una formación tecnológica sólida.

Me parece loable la iniciativa de parte de la Segey y muy atinada la búsqueda siempre de actualidad en materia de educación; sin embargo, será de suma importancia la promoción de un cambio de mentalidad de parte de instituciones, docentes y alumnos para recobrar el valor que tiene el aprendizaje por convicción y no poder de monetización.

Ya que los indicadores recientes nos dejan clara evidencia de un itinerario incierto al constatar la baja captación de los conocimientos ofrecidos y asumidos por los estudiantes en el ciclo que está por finalizar.

También será primordial no olvidar que toda puesta en marcha de programas de mejoramiento y actualización represetan una considerable inversión en materia de recursos económicos, que por evidencias pasadas, el riesgo de desvíos o malversaciones, terminan por aniquilar la buena intención de la iniciativa.

Cuántas veces no hemos constatado con tristeza que programas gubernamentales en diferentes rubros como educación, salud, seguridad y otros, terminan siendo cancelados por abusos de sus titulares o responsables; esto en detrimento de personas empleadas e ilusionadas con un mejor futuro y estabilidad laboral.

Por esto, trascendental ha de ser la insistente conciencia a no perder el objetivo del programa, así como la promoción de una educación sólida entre los alumnos para garantizar el gradual progreso educativo anhelado.

Balam Várguez sostuvo que este modelo responde a los retos actuales y coloca a la educación pública como eje central del Renacimiento Maya, con el objetivo de preparar a las nuevas generaciones para enfrentar los desafíos del futuro sin perder de vista sus raíces”.

Y efectivamente, los deseos de una generación preparada y ávida de progreso, es esperanzador; pero siendo realistas, no podremos edificar tiempos mejores si no corregimos el rumbo de desidia, desinterés e indiferencia que reina entre alumnos y algunos profesores a dar el mínimo esfuerzo en las aulas y servicios magisteriales.

Por lo tanto, que el renacimiento inicie con nosotros los docentes para gestar en los alumnos la avidez por un mejor futuro educativo.— Mérida, Yucatán

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Sacerdote católico

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