El primer busto de bronce realizado para un yucateco lo es el dedicado al Dr. Agustín O’Horán y Escudero, fallecido en Mérida el 7 de septiembre de 1884. Aunque nació accidentalmente en la capital guatemalteca, fueron sus padres yucatecos y radicó desde pequeño en nuestra ciudad capital. El homenajeado fue uno de los prohombres con amplio reconocimiento en la ciencia, la medicina, la política y como benefactor en Yucatán. Por tal razón, su deceso fue muy sentido y recibió honores fúnebres de cuerpo presente en la catedral, el Instituto Literario y el Palacio Municipal. El Congreso del Estado inmediatamente proyectó varios medios para perpetuar su legado: decretó tres días de duelo, lo declaró Benemérito de Yucatán, así como inscribir su nombre con letras de oro en el salón de sesiones del Poder Legislativo, también acordó denominar en su memoria el hospital general establecido entonces en el exconvento de la Mejorada, e instalar en el mismo inmueble un busto en su recuerdo.
Pasados dos años de su deceso, se exhumaron sus restos mortales del cementerio general y fueron depositados en la catedral, donde se proyectó un monumento funerario. Al parecer el gobierno del Estado ya había encargado el busto de O’Horán a un artista francés, quien ese año aparentemente concluyó el trabajo. Por ello resulta extraño que en septiembre de1887 se dio a conocer sobre las reuniones que realizó la Junta de Profesores de la Escuela de Medicina, Cirugía y Farmacia del Estado en pro del monumento. Entonces eran director y secretario de aquella asociación los doctores Augusto Molina y José F. Castro, respectivamente. Se acordó crear una comisión compuesta por los médicos profesores Francisco Loza, Joaquín Patrón y José Patrón Correa, quienes se encargarían de recaudar los fondos necesarios para la obra.
El busto está firmado por E. Laurent, seguramente Eugene Laurent (1832-1898) y se fundió en la casa de A. Duval, la obra lleva grabada el año 1886. Así entonces, aquella Junta de Profesores habría canalizado los recursos obtenidos a algún representante del gobierno para gestionar el envío del citado busto. En diciembre de 1895, siendo gobernador el Lic. Carlos Peón y presidente de la Junta Directiva del hospital el Gral. Francisco Cantón, fue develada la escultura en el primer corredor derecho de las galerías bajas del hospital. El pedestal de mármol, de más de dos metros de altura con una urna cineraria y la lápida conmemorativa, fueron cincelados por el artista italiano Leopoldo Tomassi.
El busto y pedestal fueron trasladados en 1906 al pórtico del nuevo edificio del hospital, en la avenida de la Paz —hoy Itzaes—, complejo médico que inauguró el entonces presidente de la Nación, el Gral. Porfirio Díaz. En abril de 1999, por algún motivo, la efigie se encontraba en la hemeroteca del propio hospital O’Horán, como lo reportó el Diario de Yucatán. Posteriormente el monumento fue movido al nuevo vestíbulo del hospital, donde se depositó sobre un pequeño pedestal con la misma leyenda en latín que se grabó en el primer basamento. El pedestal original se conserva en el sitio donde se trasladó en 1906, en las instalaciones que ocupa hace varios años la Secretaría de Obras Públicas del gobierno del Estado.
En mayo próximo pasado, cuando se inauguró el nuevo Hospital General Agustín O’Horán del sistema IMSS Bienestar, el más grande del sureste de México, se informó que el busto sería reubicado a este nosocomio que construyó el gobierno federal en el sur de la ciudad, en la colonia Renacimiento.
Aunque separado del pedestal donde fue develado en 1895, afortunadamente se conserva también la efigie del destacado médico yucateco, de buena manufactura francesa, y seguirá acompañando a la principal institución de salud pública de Yucatán, también con su nombre, en su tercera sede desde fines del siglo XIX. La memoria del sabio homenajeado pervive en la sociedad yucateca, como lo previeron sus promotores.— Mérida, Yucatán
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Maestro en Historia por el Ciesas
