El pasado 15 de septiembre asistí a la Sesión Solemne de Cabildo del Ayuntamiento de Mérida, con motivo de la conmemoración del aniversario del inicio de la Independencia de México. En aquella ceremonia, el historiador José Luis Vargas Aguilar, orador huésped de la sesión, nos condujo por la historia de la Independencia con una narrativa tan cercana y amena que hizo que el pasado dejara de ser una fecha conmemorativa y volviera a tener voz en el presente.
Mientras lo escuchaba, aquel 1810 de nuestros libros dejó de parecerme tan distante. Pensé en quienes, un día, dejaron de aceptar como inevitable aquello que durante años habían aprendido a soportar; en ese instante en que una sociedad comprende que aquello que ha dado por normal también puede, y debe, ser cuestionado. Y llegué a la conclusión de que las sociedades cambian, los gobiernos cambian, las circunstancias cambian, pero hay formas de dependencia que, lejos de desaparecer, simplemente aprenden a sobrevivir de otra manera.
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