VIENA (EFE).— Al ritmo de los valses y las polcas de los Strauss, siempre bajo la batuta del veterano director italiano Riccardo Muti, la Orquesta Filarmónica de Viena ofreció ayer una alegre, y a su vez delicada, bienvenida al nuevo año.
El público de la Sala Dorada del Musikverein presenció un Concierto de Año Nuevo —el número 78 desde su estreno en 1939— con siete piezas que no se suelen incluir en el programa, como el Galop de Guillermo Tell, de Johann Strauss padre.
El repertorio destacó por su optimismo y ritmo alegre, como lo reflejaron algunas polcas rápidas y despreocupadas, entre ellas la marcha inicial de la opereta “El Barón Gitano”, de Johann Strauss hijo, y “Leichtes Blut (Sangre liviana)”, del mismo compositor.
La batuta de Riccardo Muti (Nápoles, 28 de julio de 1941) marcó además la cuadrilla de “Un baile de máscaras”, de Johann Strauss hijo, inspirado en la ópera del mismo nombre de Guiseppe Verdi, un claro guiño al maestro italiano que se colocó al frente de la orquesta.
Es la quinta vez que Muti encabeza el tradicional concierto, después de las ediciones de 1993, 1997, 2000 y 2004. El maestro, todo un ídolo en Viena, cuenta con una relación de casi medio siglo con los filarmónicos de la capital austríaca, de los que aprendió a valorar la obra de los Strauss.
“La música de los Strauss es la música de grandes maestros. Es importante que le demos al mundo los mejores deseos a través de la música”, declaró Muti en días pasados en la presentación del evento a los medios de comunicación.
“El humor, la tristeza y la nostalgia están todos en la música. Debemos darle al mundo un sentido de belleza y todos sabemos cuánto necesita el mundo la belleza y los buenos valores”.
Entre los asistentes se encontraba no solamente la cúpula del Estado y gobierno austríacos, sino también, como invitados de honor, varios líderes europeos. El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, presenció el concierto en la platea junto al nuevo canciller federal austríaco, el conservador Sebastian Kurz, de 31 años, quien acaba de formar una controvertida coalición de gobierno con la extrema derecha.
En el palco presidencial, junto al presidente federal de Austria, el ecologista Alexander van der Bellen, estaba la primera mandataria de Estonia, Kersti Kaljulaid, y su homólogo de Bulgaria, Rumen Radev. Estonia acaba de terminar su presidencia rotatoria de la Unión Europea y Bulgaria asumió ayer mismo la suya para los próximos seis meses.
La cadena de radio televisión ORF retransmitió el concierto a 95 países en los cinco continentes, además a 40 estaciones de radio, alcanzando decenas de millones de espectadores y oyentes en todo el mundo.
El repertorio
El programa regular del Concierto de Año Nuevo terminó con la conocida y enérgica polca “Eingesedet (Enviado), de Josef Strauss, hermano de Johann hijo.
Después, como en todas las ediciones, no pudo faltar el “El Danubio Azul” (Johann Strauss hijo), compuesto hace más de 150 años.
Antes de tocar lo que se conoce como el “segundo himno nacional de Austria”, Muti y los filarmónico expresaron su deseo al mundo entero, en idioma alemán, de un Prosit Neujahr, es decir, un “feliz Año Nuevo”.
Punto final del concierto fue la obligatoria Marcha Radetzky de Johann padre, con la que los filarmónicos vieneses concluyen cada año el programa acompañados por las rítmicas y frenéticas palmas del público, que pasaron luego a largas ovaciones.
Cambio de batuta
Coincidiendo con el final del concierto, la dirección de la Orquesta Filarmónica anunció que el Concierto de Año Nuevo 2019 será encabezado por el maestro Christian Thielemann.
Trayectoria
El director alemán, de 58 años de edad, es actualmente director jefe de la Orquesta Estatal Sajona de Dresde y responsable artístico del Festival de Semana Santa de Salzburgo.
