A unos minutos de que inicie el concierto de Armando Manzanero en Chichén Itzá, la mayoría de las localidades ya están ocupadas.
La gente espera paciente y por ratos aplaude. Algunos impacientes miran su reloj, y es que son las 9:30 y apenas han dado la segunda llamada.
Otros se paran después de un rato sentados.Y es que para muchos, sobre todo para quienes llegaron de Mérida, el ajetreo comenzó a partir de las 4 de la tarde. A esa hora salieron los primeros camiones con rumbo a Chichén Itzá.
Allí se vio a personas de todo tipo y con atuendos tan dispares desde quienes llegaron con ropa cómoda hasta algunas con zapato de tacón alto.
En Chichén Itzá, cuyo pirámide luce iluminada, el clima es benévolo. No hay frío y el cielo está despejado y permite a los asistentes disfrutar también de la luna.- Iván Canul
