Fotografía publicada en Twitter por Laura Zapata junto a su abuelita

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Poco después de las 4 p.m. de anteayer, Eva Mange salió del asilo Le Grand Senior Living a bordo de una ambulancia, y horas después, Laura Zapata compartió un comunicado en sus redes sociales con un nuevo golpe a la institución, pues asegura que pasaron al Hospital Ángeles de Las Lomas para conocer “a ciencia cierta” el estado de salud de Eva Mange y encontraron nuevas cosas que no habían sido informadas por el asilo.

“Lamentando saber que el resumen clínico entregado en el alta del asilo, es completamente erróneo, ya que presenta complicaciones no graves de las que jamás se dieron cuenta”, se lee en el comunicado de Laura Zapata.

“Las doctoras que acompañaron a mi abuela en su traslado a la casa se dieron cuenta de lo que jamás se dieron cuenta en el asilo saliente. A su llegada al hospital, se le detectó un derrame pleural dentro del diagnóstico médico, a pesar de su delicada situación de salud, los doctores autorizan llevármela a casa. Les informo que estará bajo mi cuidado para que su salud se establezca al 100”, agrega.

En otro comunicado, expedido por Le Grand Senior Living, se destaca que la denuncia interpuesta por Laura Zapata señalaba principalmente a la enfermera particular contratada por ella misma como posible responsable de las lesiones de doña Mange, y que ella tenía que notificarles sobre su salud.

“Siendo relevante que era dicha enfermera quien llevaba al cabo los cuidados de higiene y salud, así como la atención a las necesidades básicas de la residente y tenía la responsabilidad de informar al familiar de la residente, al representante de la agencia y al área médica de Le Grand Senior Living sobre el estado físico y demás pormenores en la salud de la citada residente”, indica Le Grand Senior Living.

Como consecuencia de la denuncia, los integrantes del área médica en Le Grand Senior Living “asistieron en todo momento a la señora Eva Mange Márquez, conforme a los lineamientos de primer contacto médico con los que se cuenta en esta institución, preservando su salud y seguridad, quedando asentado en actas médicas y avisado a las autoridades competentes que se encuentran a cargo de la carpeta de investigación respectiva”.

El 26 de enero pasado, en el lugar se hizo la supervisión por parte de distintas instancias del Estado de México, dando como resultado la colocación de sellos, mismos que se retiraron días después, a inicios de febrero. El documento recalca que esta irrupción al lugar rompió con 310 días de aislamiento y controles sanitarios, y pese a que les pusieron los sellos, ellos siguieron atendiendo a los 54 residentes.

“Las autoridades de la Fiscalía del Gobierno del Estado de México retiraron los sellos de Aseguramiento del inmueble, pues no existe en Le Grand Senior Living ningún maltrato ni circunstancia que amerite protección al adulto mayor por parte de alguna dependencia estatal. Al mismo tiempo, los residentes y sus familiares se unieron para defender ‘su casa’ y permanecer libres del nuevo coronavirus, en un ambiente de felicidad, fraternidad y cariño que siempre ha existido, ahora seguimos trabajando y levantando el ánimo de las personas que viven en Le Grand Senior Living y que resultaron afectadas emocionalmente por la situación vivida”, declara el asilo.

En las líneas siguientes hablan de la asistencia que dan a los residentes, misma que dependen de sus necesidades, y que de acuerdo a eso, los familiares son responsables de contratar cuidadores o enfermeras que los asistan.

“Estando obligada dicha cuidadora o enfermera a avisar de cualquier situación al familiar, así como al área médica que levanta diariamente una encuesta de salud y registra en informes médicos, las eventualidades para tomar las acciones pertinentes. Lo anterior, se encuentra contenido claramente en el contrato de beneficios que todos los residentes y/o sus familiares responsables firman al ingresar a Le Grand Senior Living”.

Poco antes de dejar el asilo, Laura escribió en Twitter que no la dejaban retirarse: “Señor secretario Alejandro Ozuna Rivero, me tienen secuestrada en el asilo de mi abuela. Pido su ayuda”.

Sin embargo, poco después una ambulancia salió del lugar con la señora Mange.

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