“Spencer” absorbe la vida privada de la actriz
NUEVA YORK (AP).— Desde hace más de dos meses Kristen Stewart habla casi a diario sobre su interpretación de la princesa Diana en la película “Spencer” de Pablo Larraín.
Es una experiencia normal para una estrella de cine que promueve una película importante, que probablemente sea una de las principales candidatas a los premios del próximo año, y Kristen, con la fama que la acompaña durante la mayor parte de su vida, está acostumbrada a todo eso.
Pero en Nueva York, al final de un día en el que ha usado cinco atuendos diferentes para otros tantos eventos, se permite admitir que está agotada”.
“Tratar de meter toda nuestra experiencia en unos pocos momentos es imposible”, dijo la actriz.
Eso es porque “Spencer” no es solo una película ordinaria con anécdotas prefabricadas sobre coprotagonistas o preparación, aunque hubo mucho de eso para lograr los gestos y el acento.
Tampoco es un documental, una biografía o un ejercicio de llenar los huecos como “The Crown”.
“Spencer” es una “fábula sobre una verdadera tragedia” evocadora e ingeniosa sobre una de las mujeres más famosas que jamás haya vivido, que transcurre durante el fin de semana de Navidad con la familia real que precedió a su divorcio.
La catapulta
La película ha hecho de Kristen Stewart la favorita a una postulación al Óscar a la Mejor Actriz por primera vez en su carrera.
Pero también ha invitado a muchas, muchas comparaciones con la propia vida y fama de Kristen.
Ella también entiende por qué, pero se apresura a señalar las diferencias.
“Imagínate que a los 19 años ya te estuvieras casando y teniendo un bebé y te pidieran que cumplas una fantasía que todos quieren ser”, dijo la actriz.
Pero la experiencia de hablar sobre este trabajo, el de preparar y hacer la película y analizarla en lo que respecta a ella, ha sido desorientadora en cierto modo para la actriz. Las respuestas que alguna vez tuvo se evaporaron, la certeza se convierte en ambigüedad y las verdades se transforman en otra cosa. A veces, dijo, se siente como si la estuvieran arrastrando por “los acertijos morales” de su vida.
“Es extraño porque mi trabajo es abrirme de una manera que se sienta generosa, porque lo que obtienes a cambio suele ser igual a lo que ofreces”, dijo.
“En este momento no estoy hablando solo con usted, sino con sus lectores, por supuesto, y quiero que se concentren en lo que yo priorizo, que es la película y mi vida, ha sido comparada con una historia de fantasmas gótica y de terror psicológico”.
Y en medio de toda esta reflexión sobre la fama y la vigilancia y sobre Diana y ella misma, Kristen reveló la semana pasada que ella y su novia de dos años están comprometidas.
“Voy a ser una mejor actriz si puedo vivir una vida real”, concluye.
