CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— A Guillermo del Toro le tomó tres años realizar una de sus películas más esperadas: “Pinocho”, o más bien una nueva versión del conocido cuento infantil, esta vez contada a través de un musical y con marionetas fabricadas artesanalmente en la que guarda la esencia de la clásica historia con el toque de misterio del creador de “El laberinto del fauno”.
El cineasta esperó a que la incertidumbre de una pandemia lo dejara trabajar, después a realizar con detalle la cinta que fue hecha en su natal Guadalajara, pero justo durante el día del estreno, Del Toro recibió una de las noticias más duras de su vida, la muerte de su madre, la actriz Guadalupe Gómez.
“Mi madre acaba de fallecer. Esto era muy especial para ella y para mí. Esta no es solo la primera vez que ustedes verán la película; es la primera vez que ella la verá con nosotros”, dijo el cineasta durante la premiere de la cinta, en el marco del Festival de Cine de Londres.
Guadalupe Gómez, además de ser la mujer que le dio la vida, también fue musa de Guillermo, en 1985 cuando protagonizó su cortometraje de terror, “Doña Guadalupe”, uno de sus primeros trabajos en México; por lo que después de varios años en el extranjero con series y películas como “Hellboy” y “La forma del agua”, esta película marcaba el regreso de Del Toro a México y esto le hacía mucha ilusión al cineasta y a su madre.
Además destacó el cariño que su mamá y él le tenían al cuento y cómo este forjó una conexión especial entre ellos y con su propia carrera.
