Estrenada el pasado 27 de octubre en México, para después llegar a los cines estadounidenses el 4 de noviembre, “Bardo: falsa crónica de unas cuantas verdades” es una ambiciosa producción del gigante Netflix (plataforma a la que la cinta llegará el 16 de diciembre), dirigida por el “mexicano incontrovertible” Alejandro González Iñárritu, como lo denomina Carlos Loret de Mola en una de sus entrevistas.
Empecemos con el significado de bardo: en el budismo es un estado intermedio entre la muerte y el renacimiento. Que bien podría usarse como una analogía sobre la vida de “El Negro”, como cariñosamente le llaman a González Iñárritu, quien en 2001 dejó México para residir —junto con su esposa, María Eladia Hagerman, y sus hijos María Eladia y Eliseo— en California, Estados Unidos.
La película, cuyo protagonista es Silverio Gama (Daniel Giménez Cacho), un periodista y documentalista mexicano que dejó su país 20 años atrás para forjar carrera en Estados Unidos, es, a confesión de González Iñárritu, un alter ego basado en su “autoficción”.
Lo cierto es que “Bardo” está llena de nostalgia, simbolismo, sátira, pérdida y algunas “verdades a medias”, con varias referencias de la vida de González Iñárritu, pero con las que muchos mexicanos nos sentimos identificados.
Algunos de los temas que aborda la película y que afligen a nuestro país son la migración, la conquista de México, las desapariciones y muertes, el poder y la desigualdad, los cuales se plasman en escenas muy bien diseñadas que, a vista del espectador, no se sabe si son realidad o un simple sueño del protagonista.
Muchos critican este filme —con duración de 2 horas y 39 minutos— de narcisista y pretencioso, pero otros tantos aprecian “Bardo” como un reflejo de algunos de los procesos e inseguridades emocionales por los que tuvo que atravesar el ganador de cinco premios Óscar al dejar sus orígenes para poder cumplir sus sueños.
La película fue filmada en 65 milímetros, pensada, diseñada y producida para los cines con un audio totalmente inmersivo, que obliga al espectador a meterse en un sueño.
“El cine es soñar y no se le puede exigir lógica a un sueño”, recalca el director de películas como “Amores perros” (2000), “Babel” (2006), “Biutiful” (2010) y “Birdman” (2014) en una de las varias entrevistas promocionales previas al estreno de la cinta en México.- Por Karen Díaz Salgado
Aquí el tráiler de “Bardo” en dos versiones


