SANTIAGO DE CHILE (EFE).— Billie Eilish debutó anteanoche en Chile, en el festival Lollapalooza, y compartió con el público toda la carga intimista y el calor de sus canciones.
“Billie, Hug Me” (Billie, abrázame) se leía en el cartel de una joven situada en primera fila, escrito en un trozo de cartón. La actuación de Eilish fue como si respondiese a ese mensaje: una puesta en escena cercana al público, en la que se ganó canción a canción los halagos de los asistentes.
La estadounidense regaló a los chilenos una actuación que hace tiempo les debía: tenía que haber debutado en 2020, pero el concierto se canceló por la pandemia de Covid-19. Las decenas de miles de asistentes llenaron la sede del festival.
Eilish dejó sus canciones más rítmicas para el inicio y el final de su actuación, y llenó la parte central del show con todos sus temas melódicos más tranquilos, a menudo tristes, que caracterizan su estilo.
Si bien acabó el concierto entre aplausos y halagos, el inicio fue tortuoso, con gritos sobre la baja calidad del sonido a la derecha del escenario, así como problemas de seguridad por la multitud —en su mayoría adolescentes— que se agolpaba cerca del escenario.
Antes de Billie Eilish se presentó Lil Nas X, quien con ocho bailarines montó una actuación de una marcada estética queer y enérgicas coreografías.
