El director Jeff Nichols a su llegada al estreno de la película “The Bikeriders” en el Festival de Londres
El director Jeff Nichols a su llegada al estreno de la película “The Bikeriders” en el Festival de Londres

LONDRES (EFE).—Dos consagrados directores estadounidenses, Jeff Nichols y David Fincher, llevaron ayer al Festival de Cine de Londres una buena dosis de testosterona y acción con “The Bikeriders” y “The Killer (El Asesino)”, dos películas sin embargo muy diferentes.

En “The Killer”, presentada por primera vez en el certamen de Venecia, Fincher recupera la figura del asesino en serie, que marca en buena manera su carrera con títulos como “Seven” y “Zodiac”.

En esta ocasión, Michael Fassbender encarna a un ascético matón a sueldo, que liquida a sus víctimas mientras un monólogo con su voz en “off” hace partícipe al espectador de todos sus pensamientos.

Como reconoció Fincher en Venecia, su intención era presentar la discordancia entre los principios que bullen en la cabeza del asesino y la realidad de sus actos, alterada por su sed de venganza después de ser traicionado por uno de sus clientes.

Con la música de The Smiths siempre presente en la película a través de los cascos que Fassbender usa para poner su mente en blanco, el filme está narrado con el pulso de todas las películas de Fincher, si bien carece de la intención y la profundidad de sus mejores obras como “Mank” y “Zodiac”.

Por su lado, Jeff Nichols pone su mirada en un club de rudos moteros del Medio Oeste estadounidense a finales de los años 60.

Con su filmografía (“Mud”, “Take Shelter”, “Loving”), se convirtió en uno de los mejores narradores de la América profunda, de donde él mismo procede, y en “The Bikeriders” vuelve a retratar con acierto esa parte a menudo olvidada por el cine de su país.

Con un reparto lleno de las próximas estrellas de la gran pantalla como Austin Butler (“Elvis”) o la siempre solvente Jodie Comer (“Killing Eve”), junto a Tom Hardy en su característico papel de tipo duro, Nichols se aproxima, gracias a los moteros del club Vandals de Chicago, a una masculinidad en vías de extinción.

Y el director conserva el motivo común a casi todas sus películas: las relaciones paterno-filiales, en esta ocasión a través de la amistad que une al jefe de la banda, Hardy, con su discípulo más querido, Butler.

La banda sonora, repleta de éxitos de los 60 de grupos como The Shangri-Las, parece un actor más en este relato de las tribulaciones de ese grupo de moteros rudos y violentos, que pasarán de ser un club de amigos a una banda criminal.

De un vistazo

Adaptación

La adaptación de los cómics de “The Killer” estaba en la mente de David Fincher desde 2007, lo que da una idea de la dedicación y el tiempo invertido en la planificación de esta película. “El asesino” se basa en las novelas gráficas.

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