Entre el jazz callejero de Puerto Rico, la nostalgia del bolero y la rebeldía del rock, florece la música de Ed Harvest, un músico boricua que comienza a dejar huella en la escena internacional con su primer álbum: “Cosecha”.
Su nombre artístico —una mezcla de inglés y español— es también una metáfora de lo que representa este trabajo discográfico: la recolección de años de aprendizaje, experiencias personales e influencias musicales que van desde la bomba y la plena, hasta el rock alternativo y el jazz fusión.
Harvest no es improvisado. A los cuatro años comenzó a tocar el saxofón, y con el tiempo se convirtió en un multiinstrumentista: domina el piano, la flauta, el bajo, la guitarra, la percusión y, por supuesto, la voz.
Su formación se sembró en la Orquesta Sinfónica Juvenil de Puerto Rico, creció en un cuarteto de jazz que lo llevó a competir internacionalmente y maduró académicamente en la Berklee College of Music, en Boston.
Desde allí, con el corazón dividido entre dos idiomas, Ed decidió que su primer disco tenía que hablar su lengua materna: “Tenía cinco años trabajando en un disco en inglés, pero al regresar a Puerto Rico decidí que ‘Cosecha’ debía ser en español. Fue como una reconexión”, comparte en entrevista con el Diario.
“Cosecha” es, como su nombre indica, el fruto de un viaje emocional y artístico.
“Quise que tuviera todos los géneros con los que crecí: el jazz, el rock, la bomba, la plena… Es un álbum conceptual que refleja mi identidad musical”, explica.
El resultado es un recorrido sonoro por historias de amor, humor y nostalgia.
Temas como “Déjame” o “Tendencias obsesivas” —inspirada en una anécdota real— dan testimonio de esa autenticidad.
También hay espacio para lo íntimo: “La historia de un amor” es una canción personal que habla de la ausencia. “Habla de alguien que tiene que vivir sin la persona que ama. Todos hemos tenido un amor así”, confiesa.
Y sin perder el toque lúdico, “Cosecha” también se permite jugar con lo teatral. En “Amor mío”, por ejemplo, un bolero se transforma en rock y termina con una conversación entre dos ancianos, encarnados por Ed y sus músicos.
Aunque reconoce el papel de la tecnología en la música actual, Harvest apuesta por un sonido honesto y cálido: “Uso herramientas digitales para grabar, claro, pero siempre trato de mantener el sonido lo más puro posible. Me encanta grabar en cinta, el vinilo… siento que eso conecta más con la verdad de la música. Hoy día muchos hacen música rápida, sin alma. Como comida rápida”.Actualmente, Ed Harvest se encuentra en plena promoción del disco y ya prepara nuevos proyectos.
En julio lanzará una colaboración veraniega con el artista Millo Torres y planea una gira por Sudamérica y México.“Me encantaría volver a Yucatán. Fui una vez con mi familia y quedé encantado. Es hermoso por allá. De hecho, me gustaría comenzar la gira en México y de ahí bajar a Argentina. A ver qué pasa”.
Antes de despedirse, el artista comparte su admiración por la música mexicana y figuras como Natalia Lafourcade:“Soy muy fan de ella. Me encanta su conexión con la raíz. Y México tiene eso: alma, historia, ritmo. Espero poder conectar con el público de allá con Cosecha”.
Quienes quieran sumergirse en su universo musical pueden encontrar el álbum en todas las plataformas digitales.
En su sitio oficial es posible leer las letras de cada tema y conocer detalles de su proceso creativo.Además, pueden seguirlo como @EdHarvestMusic en Instagram y Facebook, y escucharlo en Spotify, Apple Music y YouTube.Cosecha es su carta de presentación: un disco emocionalmente honesto, musicalmente complejo y auténtico hasta la raíz. Y si algo queda claro después de escucharlo —y de hablar con él—, es que la cosecha de Ed Harvest apenas comienza.— Darinka Ruiz
