CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Con una sonrisa cargada de emoción y gratitud, Shakira se despidió de la Ciudad de México tras completar 12 conciertos en el Estadio GNP Seguros, durante tres etapas de su gira “Las mujeres ya no lloran”.
La artista colombiana rompió así el récord de más presentaciones en ese recinto, superando a Grupo Firme, que lo ostentaba con nueve fechas. El último espectáculo, celebrado ante más de 65 mil personas, fue una verdadera fiesta de música, emociones y agradecimientos.
Como ya es tradición en esta gira, Shakira abrió el show con una potente caminata hacia el escenario, una especie de ritual en el que la cantante conecta con sus fans. Desde el arranque, el concierto se convirtió en un viaje musical cargado de nostalgia, fuerza y renovación, con canciones como “La fuerte”, “Girl Like Me”, “Las de la intuición” y “Estoy aquí”, que pusieron de pie al público desde los primeros minutos.
“Mi último concierto en Ciudad de México. De verdad que 12 conciertos en el Estadio GNP… ni en mis mejores sueños. Gracias, porque sin ustedes no habría sido posible. Esto ha sido un verdadero regalo, el que jamás olvidaré. México es mágico, estamos y siempre seremos uno”, expresó, visiblemente conmovida.
A lo largo de la noche, interpretó una combinación de éxitos que abarcan toda su carrera: “Empire”, “Inevitable”, “Te felicito”, “TQG”, “Don’t Bother”, “Acróstico”, “La bicicleta”, “La tortura”, “Chantaje”, “Monotonía” y “Soltera”, entre otros.
Este último tema contó con la participación especial de Danna, quien volvió a subir al escenario como invitada, cumpliendo su promesa de acompañar a Shakira en el cierre de la gira mexicana.
“Juntas somos más fuertes. México es tu casa. Felicidades por este gran récord, te amamos”, dijo la cantante mexicana al dirigirse a la colombiana.
Reflexiones
Shakira compartió reflexiones personales sobre su recorrido artístico y el significado que tiene México en su vida.
Con dedicatoria
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Shakira interpretó “Sombras”, un bolero de Javier Solís que era del gusto de su padre, acompañada por el Mariachi Gama 1000.
