CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— La gira de prensa de la película “El diablo viste a la moda 2” arrancó ayer lunes en Ciudad de México con una escala cargada de simbolismo: el Museo Casa Azul de Frida Kahlo.
Desde este espacio icónico, Meryl Streep y Anne Hathaway se reencontraron con artistas, fans y medios de comunicación, marcando el inicio de la promoción de una de las secuelas más esperadas del cine, cuyo estreno está previsto para el jueves 30 de abril próximo. A esta cita también asistieron Regina Blandón y Yalitza Aparicio.
Más allá del momento cinematográfico, el verdadero guiño estuvo en la moda: ambas actrices demostraron que el universo de la revista “Runway” sigue más vigente que nunca, incluso fuera de la pantalla.
Para esta presentación, Anne Hathaway apostó por un vestido negro Schiaparelli de líneas limpias que se eleva con un elemento clave: un aplique dorado escultórico al centro. La pieza, lejos de ser un simple detalle, funciona como punto focal y rompe con la sobriedad del “look”, aportando una narrativa visual.
El diseño se complementó con una silueta fluida y con movimiento en la falda, logrando un equilibrio entre estructura y ligereza.
A esto se sumaron lentes oscuros de inspiración retro y labios en color rojo profundo, un guiño directo al ADN sofisticado del personaje de Andy Sachs en su versión más evolucionada. El resultado es un estilismo que juega entre lo clásico y lo conceptual, perfecto para un escenario cultural como Casa Azul, donde la moda también dialoga con el arte.
Por su parte, Meryl Streep reafirmó su estatus de icono absoluto de estilo con un traje sastre en rojo vibrante. La elección no fue casual: este color proyecta autoridad, presencia y seguridad, cualidades inseparables del personaje de Miranda Priestly.
El conjunto se complementa con una blusa con lazo al cuello, lo que le aporta un aire clásico y refinado que recuerda el oficio de la sastrería tradicional europea. Los accesorios —lentes oscuros y joyería discreta— refuerzan una estética pulida, en que cada elemento está perfectamente medido.
El “look” se eleva con un detalle sutil pero significativo: una flor roja colocada en el cabello, que no solo dialoga con el resto del estilismo, sino que también conecta con el contexto cultural de la Casa Azul. Este guiño aporta un contraste interesante entre el “power dressing” estructurado y una sensibilidad más artística y local.
Que México haya sido elegido como primera escala de la gira de promoción no es para menos. La Casa Azul, que fue hogar de Frida Kahlo, representa identidad, arte y narrativa visual, valores que conectan directamente con el universo estético de “El diablo viste a la moda”.
Este encuentro no solo marca el regreso de dos personajes icónicos, sino también una conversación renovada entre moda y cultura. A casi dos décadas de la primera película, la secuela llega en un contexto en que la industria ha evolucionado, pero el impacto del estilo —y de figuras como Miranda Priestly— sigue siendo incuestionable.
El tour apenas comenzó, pero si este primer vistazo es indicio de algo, la moda volverá a ser protagonista.
De un vistazo
Inicio simbólico
La gira se inició en Ciudad de México rodeada de un simbolismo cultural por la elección de la Casa Azul como sede, conectando cine, arte y moda contemporánea.
Encuentro estelar
Meryl Streep y Anne Hathaway convocaron a artistas, fans y medios, en el inicio de la gira promocional de la secuela.
Moda vigente
La moda destacó en la actividad de ayer, al mostrar la vigencia del universo de la revista “Runway” —que en la ficción dirige el personaje de Meryl Streep— con estilismos que dialogan con arte y cultura.
