“Es un personaje que me enseñó muchísimo, que yo tuve que trabajar como Luz María y como actriz al salirme de los personajes que yo había hecho”. Así describe Luz María Jerez el impacto que tuvo Rosario Juárez Cienfuegos en su carrera y en lo personal, en el melodrama “Hermanas, un amor compartido”, que está por llegar a su final.
En entrevista con el Diario, la actriz comparte que Rosario no es la misma mujer que conocimos al inicio. Explica que, al principio, su personaje estaba instalado en una dinámica que consideraba normal, viviendo con su familia dentro de un orden estable, hasta que la llegada de nuevos conflictos lo cambia todo.
Ese movimiento lleva a Rosario a cuestionar su vida y su papel dentro de su familia. “Se le fue abriendo la conciencia y se preguntó a sí misma si eso era lo que quería para el resto de su vida”, explica, al tiempo que también enfrenta una desilusión al replantear su relación con su hija y su entorno.
Para construir al personaje, Luz María Jerez reconoce que se inspiró en experiencias cercanas. “Yo, en mi vida real, pienso que Rosario es una mujer de su época”, comenta.
Además, fueron figuras de su propia familia, mujeres que asumieron el rol tradicional dentro del hogar, quienes lograron fortalecer las características de su personaje. “Este tipo de mujeres, que además yo respeto y admiro muchísimo”, señala.
Sin embargo, también deja claro que hay límites. “El maltrato, la agresión y la falta de consideración no tienes por qué aguantarlos”.
En ese proceso, el personaje de Rosario descubre también su propia capacidad. “Se dio cuenta de que sí tiene cosas; por ejemplo, su cocina, sus postres. Ella puede ganar un poco de dinero viviendo así, sin estar con la mano pidiendo que le den”, comparte.
Sobre la vigencia de este tipo de personajes, la primera actriz considera que seguirán existiendo.
Y agrega que, aunque los tiempos han cambiado, hay quienes eligen ese camino. “Ojalá sigan existiendo mujeres que tengan esta vocación de madre y esposa”.
En lo actoral, el proyecto de Televisa también le dejó una experiencia cercana con sus compañeros. Destaca la dinámica que se generó entre los Olmo, quienes conformaban su familia dentro de la historia, lo que hizo sentir a la actriz como si se tratara de su propia familia.
“Se dio una sinergia increíble y armamos una familia”, recuerda sobre un proceso que describe como fluido y sin conflictos.
Al hablar de lo que se lleva de esta telenovela, Luz María Jerez no duda en decir que se trata de “un personaje que le enseñó muchísimo”.
Reconoce que implicó salir de su zona de confort. “Tuve que salirme de los tipos de personajes que yo había hecho. Desde el vestuario hasta los zapatos”, comenta.
Esa transformación, dice, la entusiasmó. “Me fascinó, me encantó como mujer y como actriz”.
Sobre el cierre de la historia, evita adelantar detalles, pero sí asegura que lo que viene será intenso. “Se empiezan ya a desencadenar una serie de cosas; se pone increíble”, señala.
Al público lo invita a no perderse los últimos capítulos. “No se la pierdan, el final va a estar muy emocionante”, concluye.
El final de “Hermanas, un amor compartido” se transmitirá el próximo viernes a las 8:30 de la noche por Las Estrellas.— Karla Cecilia Acosta Castillo
