La salud de Laura Bozzo atraviesa un momento delicado luego de que una cirugía por una úlcera intestinal derivara en complicaciones graves.

La conductora fue trasladada de Acapulco a la Ciudad de México y, de acuerdo con información difundida por Venga la Alegría, permanece intubada y bajo ventilación mecánica. Esto se sabe.

¿Qué le pasó a Laura Bozzo?

Elizabeth Curiel, jefa de información del matutino de TV Azteca, informó que los últimos estudios realizados a Laura Bozzo reportaron un choque séptico. Además, señaló que Bozzo presentaría neumonía e hipertensión pulmonar, condiciones que habrían llevado a los médicos a intubarla.

Según dieron a conocer en el matutino, le realizaron estudios durante el fin de semana, después de que el representante de Bozzo, Aaron Guerrero afirmara que la salud de la conductora peruana estaba evolucionando, pero, como todo proceso de mejoría, también cabía la posibilidad de que volviera a recaer.

 Además de la neumonía, la conductora también sufrió un colapso en su pulmón izquierdo, lesiones en las paredes bronquiales, así como quistes en los riñones y el hígado; también presentaría un crecimiento en el corazón.

Fue entonces que Curiel indicó que el estudio menciona que Bozzo estaría intubada, ya que la información detalla que la ventilación mecánica con un tubo endotraqueal.

¿Qué es un choque séptico y qué lo causa?

De acuerdo con MedlinePlus, el choque séptico es una afección grave que aparece cuando una infección provoca una respuesta inflamatoria excesiva en el organismo. Esta reacción puede ocasionar una caída peligrosa de la presión arterial y comprometer el funcionamiento de distintos órganos.

Cuando el cuerpo intenta combatir una infección, libera sustancias que ayudan a activar las defensas. Sin embargo, si la respuesta inflamatoria se descontrola, puede dañar los tejidos, alterar la circulación sanguínea e impedir que los órganos reciban suficiente oxígeno.

Las bacterias son una de las causas más frecuentes, aunque los hongos y, en ocasiones, los virus también pueden provocar esta condición.

Las toxinas que liberan algunas bacterias y hongos pueden dañar los tejidos y contribuir a la disminución de la presión arterial. Al mismo tiempo, la respuesta inflamatoria del cuerpo puede agravar las lesiones y afectar el funcionamiento de órganos vitales.

Entre los factores que aumentan el riesgo se encuentran la diabetes y las enfermedades del aparato genitourinario, del aparato biliar o del sistema digestivo. También tienen mayor riesgo las personas con padecimientos que debilitan el sistema inmunitario, como el sida.

El uso prolongado de dispositivos médicos, como vías intravenosas, sondas vesicales y stents metálicos o plásticos utilizados para facilitar el drenaje, también puede favorecer determinadas infecciones.

Otros factores asociados incluyen la leucemia, el linfoma, el uso prolongado de antibióticos y las infecciones recientes. Asimismo, las cirugías y otros procedimientos médicos pueden aumentar el riesgo de desarrollar una infección.

El uso actual o reciente de esteroides, la quimioterapia para tratar cualquier tipo de cáncer y los trasplantes de órganos sólidos o de médula ósea también pueden incrementar la vulnerabilidad del paciente.

¿Cuáles son los síntomas de un choque séptico, como le sucedió a Laura Bozzo?

El choque séptico puede afectar diferentes partes del cuerpo, incluidos el corazón, el cerebro, los riñones, el hígado y los intestinos. Por ello, sus manifestaciones varían según los órganos comprometidos y la gravedad de la infección.

Entre los principales síntomas se encuentran la disminución del estado de alerta, la confusión y los cambios importantes en la temperatura corporal, que puede elevarse o descender por debajo de lo normal. También pueden aparecer escalofríos, mareos y una reducción considerable o ausencia de producción de orina.

La presión arterial baja, especialmente al ponerse de pie, es otra de las señales de alarma. A esta manifestación pueden sumarse las palpitaciones y una frecuencia cardíaca acelerada.

En algunos pacientes también aparecen inquietud, agitación, letargo, confusión y dificultad para respirar. La piel puede presentar erupciones, cambios de color, enrojecimiento o una temperatura inusualmente elevada.