Foto: Megamedia

Crear de manera artesanal ofrece solaz a la gente

WASHINGTON (AP).— Sus motivos serán diferentes, pero en algo coinciden los artesanos: los creadores tienen que crear. Quienes crean cosas a mano —que sueldan, tejen, juegan con arcilla o pintan— están siguiendo su pasión de la mejor manera que pueden durante la pandemia del coronavirus.

Las artes creativas son relajantes, llenan el tiempo y mantienen las mentes y las manos ocupadas.

“Esto es lo que nos hace humanos”, dice Melanie Falick, autora del recién publicado libro “Making a Life: Working by Hand and Discovering the Life You Are Meant to Live” (Artisan).

Melanie, por años editora de libros de manualidades, renunció a su trabajo siguiendo su corazón creativo. Su libro está lleno de historias de tejedores, ceramistas, soldadores, carpinteros, bordadores de colchas y otros, con fotos de sus creaciones, sus casas y sus espacios de trabajo.

En su obra examina cómo la elaboración de objetos a mano contribuye a una buena vida. Para empezar, dice, los artesanos encuentran un balance al crear. Es posible que tengan otros empleos, familias, cuentas por pagar y responsabilidades de otro tipo, pero crear les ofrece un necesario receso.

“Siento que tengo los pies sobre la tierra y que estoy en casa en mi propia piel, en mi propio cuerpo, cuando estoy haciendo algo con las manos”, señala Melanie desde su hogar en Beacon, Nueva York. Mientras habla teje un sombrero de crochet. “Tenemos tantas cosas encima en este momento que es abrumador. Esto me calma, me centra, me ancla. Me siento viva de una manera sana. Estoy menos agotada”.

Brian Kasstle, de Las Vegas, Nevada, dice que no se siente él mismo cuando no está absorto en sus diarios creativos usando collage, pintura y transferencia de imágenes. Cada página de sus diarios cuenta una anécdota biográfica.

Actualmente Kasstle, representante del servicio al consumidor de una aerolínea, necesita de su arte más que nunca. “Estoy atendiendo al público ocho horas o más al día. Trato con mucha gente. No sé si me iré a enfermar”, dice.

“Perderme en mis diarios creativos es una diversión realmente agradable”.

Sarah Raven, profesora de ciencias de quinto grado en Nueva York, tiene tiempo en sus manos ahora que enseña a distancia desde su casa. Al principio hizo pequeñas cuentas de arcilla; ahora está haciendo vertido de acrílico, una técnica de pintura que aprende en YouTube.

“¿Por qué tenemos que crear? Tengo algo dentro de mí que siento que tengo que expresar, que sacar”, confiesa. “La creatividad es lo opuesto de la destrucción, y en un momento en que están pasando tantas cosas destructivas parece lógico querer crear”.

A Darrel Tenter, de Helena, Montana, le gusta hacer manualidades por su propio beneficio y el producto final, que a veces es decorativo y a menudo, práctico. El asesor de tecnología educativa crea artículos de cuero —billeteras y carteras— y suelda cosas como las repisas de la oficina de su casa.

“Me gusta ser creativo y probar cosas nuevas, pero tiendo a aburrirme después de un tiempo y cambiar a otra cosa”, revela.

Y el tiempo vuela en su taller: “En especial cuando estoy afuera en el garaje soldando. De pronto me doy cuenta de que es la una de la madrugada y he pasado ocho horas en el garaje”.

Trisha Himmler, gerenta de marca y diseñadora gráfica en Denver, ha probado muchos oficios manuales. Es experta cosiendo, al grado de que diseñó y confeccionó el vestido de novia de una amiga siguiendo tan solo una foto. Su nueva manualidad predilecta es bordar. Empezó con un paquete antes de dibujar sus propios patrones.

“Me gusta realizar un proyecto y decir: ‘Yo hice eso’. Valida tus habilidades como ser humano y te muestra que no eres solo un dron que cumple con un empleo, llega a casa, ve televisión y repite” lo mismo todo el tiempo.

Laura Plouzek, de Wahiawa, Hawai, lleva las manualidades un paso adelante durante la pandemia: no solo crea para ella y hace singulares corbatas de moño para ganarse la vida, sino que recientemente ensambló cajas artesanales y despachó 42 alrededor del mundo.

“Realmente quise compartir algo de alegría durante un momento que para muchos puede estar lleno de ansiedad”, explica. Los paquetes incluyen fieltro, cintas, hilo y otros materiales.

“Crear es el núcleo de lo que soy”, asegura Laura, quien tiene tres niños pequeños y cuyo negocio en Etsy se llama Xoelle.

Melanie Falick cree que la expresión creativa es clave para la salud y el bienestar. Cita a la académica Ellen Dissanayake, quien ha estudiado la interconexión del arte, la evolución y otras ciencias, cuando afirma que “el arte está conectado a nuestro interior; es el acto de hacer de lo ordinario algo extraordinario”.

 

“La creatividad es lo opuesto de la destrucción, y en un momento en que están pasando tantas cosas destructivas parece lógico querer crear”

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán