“Somos semejanza de Dios viviendo en familia”, señaló el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en la misa que ofició ayer por la tarde en la Sagrada Familia.
En la ceremonia, que concelebró con el padre Jorge Carlos Menéndez Moguel, el prelado se refirió a la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, que se conmemoró el 31 de diciembre, y a la Navidad que, aseguró, es una celebración de hogar.
“Qué triste es una Navidad sin familia, eso es realmente algo que se sufre”, expresó.
En su homilía hizo notar que el 31 de diciembre todavía es tiempo de Navidad. “Hay quien dice que la Navidad se celebra en familia y el 31 con los amigos, pero mucho no saben que el día 31 también es Navidad, es la octava de la Navidad”.
Además, se celebra un año nuevo a partir del nacimiento de Cristo. “Ya van 2,018 años de que nació, por eso celebramos el Año Nuevo, porque hay vida nueva a partir de que el Hijo de Dios se encarnó y vino a ser parte de la familia humana”. Añadió que la encarnación también fue para revelar que Dios es familia. “Un solo Dios en tres personas iguales y distintas”.
Recordó que Dios se manifestó en carne humana a los pastores y luego a los Magos de Oriente, que representan a las naciones.
“De los magos tenemos mucho que aprender pero lo primero es que ellos representan a todas las naciones junto al Señor recién nacido y lo encuentran en familia”.
“Cuánto sufren los papás y abuelos cuando algún hijo o nieto entran en conflicto”, agregó, “ellos quisieran mantener siempre a la familia unida”.
“Amar no es solamente sentir algo agradable por las personas; amar de veras es tener el compromiso de buscar el bien de las personas que se aman”, puntualizó.
Añadió que el amor verdadero está en la perseverancia, en la constancia y sobre todo en la firme determinación por el bien de las personas que amamos.
Es la segunda ocasión que el Arzobispo oficia misa en la Sagrada Familia, la primera vez fue hace dos años, cuando el padre Jorge Carlos Menéndez tomó posesión como titular.— Jorge Iván Canul Ek
