MÉXICO (Notimex).— A 13 años de su muerte, que se cumplen hoy, la soprano española Victoria de los Ángeles sigue en la memoria de su público y de quienes la llegaron a considerar como una de las cantantes de ópera más importantes que vivió en el siglo pasado.
Su fundación, establecida en su natal Barcelona, se encarga de mantener vivo el legado con una serie de actividades, como la formación artística de nuevos talentos, el impulso del género del lied y el programa para una orquesta sinfónica con el nombre de la intérprete.
Victoria de los Ángeles nació el 1 de noviembre de 1923, en el seno de una familia totalmente musical, y antes de empezar a tomar clases formales de música ya cantaba y tocaba la guitarra.
Dotada de un gran talento, logró entrar al Liceo de Barcelona y graduarse en su conservatorio en tan sólo tres años.
Debutó en el teatro en 1945 con “Las bodas de Fígaro”, de Mozart, y dos años más tarde obtuvo el primer premio en el Concurso Internacional de Canto de Ginebra, galardón que proyectó su carrera y la hizo actuar en las casas de ópera de París, Roma, Milán, Londres y Nueva York (el Carnegie Hall y la Metropolitan Opera House).
Cuentan que su forma de cantar con pureza, belleza y acierto le ganaron varios admiradores y el gran cariño del público, que se mostró siempre rendido ante su portentosa voz.
Fue invitada en diversas ocasiones a los principales festivales operísticos, como el de Edimburgo, Gales, Salzburgo y Bayreuth, donde cosechó grandes éxitos con obras de Mozart, Richard Wagner y Puccini.
Además, se le recuerda por su actuación en “Fausto”, de Gounod, y “La vida breve”, de Manuel de Falla.
Firmó un jugoso contrato discográfico con la casa disquera EMI, con la que trabajó por más de 30 años, a lo largo de los cuales grabó un total de 80 discos.
Dejó la ópera a los 70 años de edad, pero siguió dedicándose a recitales en los cuales daba rienda suelta a su amplio repertorio de canciones alemanas, francesas, italianas y españolas, acompañada al piano por Gerald Moore.
Casada con Enrique Magriña, la intérprete obtuvo distinciones como el Gran Premio de la Academia Francesa al mejor disco en 1953, 1955 y 1956; la Medalla de Oro del Gran Liceo de Barcelona (1955) y la de la Ciudad de Barcelona (1958).
También recibió la Banda de la Orden Civil de Alfonso X “El Sabio” (1962) y el Premio Nacional de Música de 1978.
Murió el 15 de enero de 2005, en un hospital de Barcelona, donde se le atendía de un mal respiratorio.
Miles de personas acudieron a la capilla ardiente, instalada en la Generalitat de Barcelona, entre ellas figuras del bel canto mundial.
