Acceso universal y abaratamiento de costos son algunos de los beneficios del uso de tecnología 3D para fabricar medicamentos

WASHINGTON (EFE).— Un equipo de investigadores de la Universidad de Glasgow creó un sistema de impresión y análisis químico en tercera dimensión de medicamentos, “más barato y rápido” que procesos tradicionales, según resultados del estudio publicados en “Science”.

“Creo que el sistema cambiará la forma en que fabricamos sustancias químicas finas y, posiblemente, medicamentos. Irá aumentando la confianza y la colaboración, por lo que esperamos que la industria lo reciba bien”, explica la profesora Lee Cronin, uno de los participantes en el proyecto.

Añade que el sistema hace posible que las sustancias químicas se estabilicen y aíslen “como en la industria química tradicional”.

Comparación

Según detallan los autores, las plantas centrales de fabricación de medicamentos son costosas de mantener y reutilizar; por el contrario, el sistema creado por el profesor Philip Kitson y colegas produce un modelo personalizado para la síntesis de fármacos utilizando simples módulos de plástico que pueden ensamblarse fácilmente en el sitio, a bajo costo.

El software se emplea para identificar las reacciones químicas y los procesos necesarios para cada medicamento, y luego se crean las cámaras y los componentes ideales con una impresora 3D que cuesta aproximadamente 2,000 dólares.

Todos los pasos están codificados en la arquitectura 3D del cartucho, de modo que las reacciones químicas, el procesamiento y la purificación se realicen automáticamente, con la mínima intervención y exposición del usuario.

Los investigadores probaron la capacidad del sistema para producir baclofeno, un relajante muscular, y descubrieron que podían usarlo para preparar el medicamento en tres pasos: identificación de las reacciones químicas y procesos, traducción a modelos 3D y creación.

Para los autores del trabajo, el sistema tiene “múltiples beneficios”, entre los cuales citan el acceso universal, la distribución más eficiente y un sistema a más bajo precio.

Casi sin límites

Las impresoras 3D llevan años mejorando y bajando de precio. Muestran un mundo de posibilidades que permite hacer casi de todo, desde recrear pequeños objetos que se rompen, ahorrar dinero y producir correctores dentales hasta fabricar juguetes.

Primeras pruebas

Fueron en University College de Londres, donde se usó una impresora 3D SLA que se valía de la técnica estereolitografía y que solidificaba con láser ultravioleta para crear una estructura de más resolución.