José María Bermúdez

MADRID (EFE).— El Homo sapiens surgió en África hace 300,000 a 200,000 años, pero saber cuándo empezó su dispersión por el mundo es un complejo rompecabezas aún en construcción.

Ahora, el fósil más antiguo hallado fuera de África, en una cueva de Israel, adelanta en 60,000 años la fecha de salida del hombre moderno de ese continente.

El estudio paleoantropológico del fósil, liderado por Israel Hershkovitz, de la Universidad de Tel Aviv, con la colaboración de investigadores del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos, el Centro Nacional de Investigación y Evolución Humana (Cenieh) y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (Iphes), se publicó ayer en “Science”.

Los humanos modernos se originaron en África hace 300,000 a 200,000 años y hasta ahora las pruebas disponibles hacían pensar que nuestra especie había permanecido en el Continente Negro hasta hace unos 120,000 años, cuando llegaron a la zona de Oriente Próximo.

Sin embargo, este fósil humano, descubierto en la cueva de Misliya, “tiene una antigüedad entre 177,000 y 194,000 años”, lo que significa que el hombre moderno salió de África unos 60,000 años antes de lo datado, dice Carlos Lorenzo, investigador del Iphes y coautor del trabajo.

Israel es una región importante para el estudio del Paleolítico medio porque se trata de un corredor natural entre África y Eurasia: “Desde este lugar de Oriente Próximo los humanos empezaron a dispersarse, primero hacia el este de Asia (hace unos 100,000 años) y después hacia el Oeste, hacia Europa, hace unos 45,000 años”, precisa el investigador.

Para analizar el fósil los científicos utilizaron modelos virtuales en tercera dimensión y tomografías computarizadas, lo que les permitió determinar la anatomía interna de la pieza sin echar mano de las llamadas técnicas invasivas.

El fósil en cuestión es un fragmento del maxilar que conserva todas las piezas dentales. “Eso nos ha permitido determinar sin duda que pertenece a un Homo sapiens, porque la forma de los dientes y las proporciones de la dentición son muy diferentes a las de los neandertales y son claramente similares a los de nuestra especie”, añade Lorenzo.

El estudio concluye también que el fragmento de maxilar pertenecía a un humano adulto de 20 a 30 años: “Tenía todos los dientes, incluido el tercer molar, y las piezas en buen estado, no muy desgastadas”.

Los investigadores creen además que los habitantes de la cueva de Misliya eran “cazadores de especies de gran tamaño, como uros, gamos persas y gacelas”; que sabían producir fuego, formaban hogares y utilizaban ampliamente las plantas.

Además, en la cueva se han descubierto sofisticadas herramientas de piedra, de la técnica de Levallois, lo que supone la primera asociación de ese procedimiento con fósiles humanos modernos en la región.

Para Rolf Quam, profesor de Antropología en la Universidad de Binghamton, Nueva York, y coautor del trabajo, “Misliya es un descubrimiento emocionante” porque “proporciona la evidencia más clara hasta ahora de que nuestros antepasados emigraron de África mucho antes de lo que creíamos”.

“Significa también que los humanos modernos se reunieron e interactuaron durante un período más largo de tiempo con otros grupos arcaicos, proporcionando más oportunidades para intercambios”, explica.

Los descubrimientos hechos en la cueva israelí son compatibles con los datos obtenidos en los últimos análisis de ADN antiguo que parecen indicar que la migración fuera de África pudo tener lugar hace unos 220,000 años, apunta el estudio.

Mezcla genética

El descubrimiento abre la posibilidad de que hubiese sustitución demográfica o mezcla genética entre humanos modernos y poblaciones locales antes de lo que se pensaba.

Respaldo

Varios descubrimientos arqueológicos y la aparición de nuevos fósiles en Asia también están retrasando la fecha de la primera presencia de humanos modernos en la región. Por tanto, estos hallazgos avalan la idea de que la primera migración fuera de África es más antigua de lo que se creía.

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