MÉXICO (EFE).— Sandra Guzmán, la primera científica mexicana en ir a la Antártida, se propone estudiar desde diferentes ángulos los efectos del cambio climático para comunicar correctamente la información a la sociedad y generar acciones que combatan el problema.

Es la única mexicana en una expedición de 78 mujeres que pretende, mediante el estudio en territorio, determinar “qué tipo de acciones hacen falta para atender el problema a nivel global”.

Anteayer, las seleccionadas por el programa Homeward Bound partieron a la Antártida, en el que visitarán centros de operación de diferentes países para conocer “cuáles son los avances en la investigación”.

Uno de los principales obstáculos que advierte Sandra es la falta de pericia a la hora de comunicar a gobiernos y sociedad civil la información que recaban esas bases. “Hay mucha información que se está generando en la Antártida pero no toda es pública”, señala la fundadora del Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe.

La Antártida es un territorio del que se sabe poco además de que está compuesto en 90% por hielo y tiene las mayores reservas de agua dulce del planeta. Esta extensión helada “ayuda a regular el clima” haciendo contrapeso al calentamiento global. Pero se está derritiendo de manera acelerada y “en los últimos años se ha detectado una fuerte debilitamiento de los hielos”.

“Si sigue aumentando la temperatura, la Antártida no va a ser suficiente para balancear el clima”, indica.

Otra de sus preocupaciones es la muerte de especies endémicas, como los pingüinos, entre los que cada vez se registran más casos por inanición: al aumentar la temperatura mueren algas que alimentan a los peces y éstos, a su vez, a los pingüinos.

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán