La madre Rosaura González Casas

Exdirectora del Colegio Teresiano viajará a Roma

La madre Rosaura González Casas, quien fuera directora del Colegio Teresiano de esta ciudad en dos periodos (1983-1989 y 2007-2015), trabajará de tiempo completo en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, a partir de septiembre.

Su labor en la universidad, fundada por San Ignacio de Loyola, será enseñar a formadores y formadoras de todo el mundo.

“Es un gran reto en todos los sentidos y tengo que empezar a entrenarme para estar lo mejor posible”, señala la religiosa de la Compañía de Santa Teresa (STJ), quien será la única mujer latinoamericana que enseñará en la universidad Gregoriana.

La invitación para ser parte de la casa de estudios, la misma donde cursó la Licenciatura y Doctorado en Psicología, la recibió directamente de los padres jesuitas. “Me lo habían pedido ya varias veces y esta vez pues ya lo tomé en serio”.

La primera vez que se lo pidieron fue en 2006 (terminando sus clases en Roma), “pero sentía que después de estar allí un tiempo era necesario regresar a México para dar lo que había recibido, y provincialmente donde fui fue a Mérida, donde estuve ocho años”.

La segunda vez fue en 2010, “en ese tiempo tenía una gran responsabilidad. Era la vicaria provincial, estaba de directora del colegio y era encargada de formación de la provincia, prácticamente era imposible y la verdad no podía”.

Por eso, cuando recibió la invitación por tercera vez de parte del padre Hans Zollner, vicerrector académico, “pensé que muchas veces el Señor había llamado a mi puerta y dije: es hora de responder, y entonces les pedí que sí realmente estaban interesados hicieran la petición a la Provincia general, y así fue como lo acepté”.

Sin embargo, reconoce tener sentimientos encontrados. “Por una parte hay una alegría y, por otra, siempre es difícil dejar a la familia, a las hermanas, a las personas que quieres y a la tierra”.

En entrevista telefónica, la madre Rosaura, quien actualmente funge como responsable del Centro de Integración y Espiritualidad Teresiana de la provincia, reconoce que sí pensó bastante la decisión.

“Es un servicio que tiene dos características importantes: es un servicio a la Iglesia universal, o sea, allá se reúne la iglesia viva de todo el mundo; y por otra parte se trata de trabajar con formadores y formadoras para las distintas diócesis y congregaciones. Por esos dos motivos acepté”.

Además de enseñar, la madre acompañará a los formadores, realizará trabajos de investigación y apoyará en el Centro de Protección de Menores, que se fundó por petición del Papa para la prevención de abusos sexuales a menores de edad.

“Por eso necesito la oración y el apoyo de todos para que le señor me de dos fuerzas importantes: amor y salud para poder servir”.

Aunque su boleto es prácticamente solo de ida, confía en que regresará a México. “Tendré que venir cada año porque la escuela de formadores, que fundamos los exalumnos de la gregoriana (mi compañero fue el padre Jorge Patrón), depende directamente del Instituto de Psicología de la Gregoriana y, de hecho, los títulos dependen de la Pontificia Universidad Gregoriana y vamos a seguir la afiliación”.

Por último, la madre señala que llevará en el corazón a las personas. “Cada persona que conocí, que quise… mis alumnitos, mis alumnitas, a los padres, a los maestros… me llevo su gente; ellos están en mi corazón siempre, pues Dios nos ha puesto en el camino para conocernos, querernos y tratar de crear un mundo mejor”.— Jorge Iván Canul Ek

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán