Asistentes al homenaje al sacerdote jesuita Joaquín Gallo Reynoso

Fernando Ojeda y los cuatro días de San Juan Diego

En el marco de la tradicional “Chocolateada de la amistad”, que desde hace 17 años se realiza en el Centro Guadalupano, Fernando Ojeda Llanes impartió la plática “Cuatro días en la vida de San Juan Diego”.

En el evento se rindió homenaje al sacerdote jesuita Joaquín Gallo Reynoso, al ponerle su nombre a un salón. Antes se proyectó un vídeo semblanza del padre Gallo, quien nació el 9 de julio de 1941 en Ciudad de México y falleció el 14 de agosto de 2017 tras sufrir un accidente en Chihuahua.

“El padre Gallo fue el fundador de este centro, y ahora el salón, que fue el primero que se construyó y donde actualmente se dan clases de baile, ejercicios y hasta misas, llevará su nombre”, afirmó Ojeda Llanes, entrevistado antes de su conferencia sobre San Juan Diego cuando se le apareció la Virgen.

Ojeda Llanes, experto en temas guadalupanos y autor de varios libros sobre los milagros de la Virgen, ofreció un relato de lo que Juan Diego pudo haber vivido en los cuatro días de las apariciones. “Es un tema que hace años preparo”, dijo al inicio de su presentación en la que también describió cómo era en aquella época la zona que ahora ocupa Ciudad de México.

En su relato también reprodujo los encuentros y diálogos que sostuvo con la virgen de Guadalupe.

Igual mencionó que debido a la enfermedad de su tío Bernardino, Juan Diego se olvidó un rato de las apariciones. “Él era una persona que amaba mucho a su tío”, indicó en la entrevista previa en la que resaltó que una de las grandes enseñanzas de Juan Diego es que los ancianos son la raíz de la civilación y del amor.

Después de la plática las autoridades del centro guadalupano, acompañadas del padre Egide Misasi Mubiala, párroco de San Martín Caballero, develaron la placa.— Iván Canul Ek

 

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