Salud y vida
Yeusví Maley Flores Cazola (*)
Independientemente de que seas diabético o no, todos tenemos la obligación de controlar la cantidad de azúcar que consumimos, ya que la Organización Mundial de la Salud recomienda un consumo de este disacárido no mayor de 25 gramos al día.
Si bien es cierto que el azúcar es una fuente importante de energía, debemos tener en cuenta que otros alimentos como la tortilla, el pan, las pastas, las frutas y verduras también son fuente de carbohidratos que al metabolizarse en el organismo se convierten en la misma.
Esta es la lucha constante que un paciente diabético debe enfrentar al conocer las aportaciones de cada uno de los alimentos y tener un control de su glicemia (el azúcar que presenta en la sangre).
Por fortuna existen variadas opciones de sustitutos de la misma que ayudan a cumplir con el cometido.
Los edulcorantes artificiales han invadido la industria prometiendo muchas veces un consumo ilimitado sin efecto alguno sobre nuestra salud y este concepto está equivocado.
Muchos de los sustitutos de azúcar están hechos a base de aspartame cuyo metabolismo en el cuerpo tiene como resultado una molécula conocida como fenilalanina, presente en muchos de los productos dietéticos, y cuyo consumo excesivo, produce la disminución de la producción en neurotransmisores esenciales. Es decir, poco a poco hacemos a nuestro cerebro más lento.
Otros a base de sucralosa o sorbitol aumentan la secreción de insulina o azúcar hacia el torrente sanguíneo, lo que desestabiliza a pacientes en lugar de ayudar.
Es por todo lo anterior que en el año 2002 el Departamento de Endocrinología de Dinamarca realizó un estudio comparando los edulcorantes existentes hasta el momento y logró comprobar que aquellos que contienen en su preparación stevia natural tienen un efecto hipoglucemiante en los pacientes; es decir, logra bajar los niveles de azúcar en la sangre, de igual manera disminuye la ansiedad por comer, lo que ayuda a mantener un mejor control a los pacientes diabéticos.
Otro dato importante que se observó con este endulzante artificial es que mejora la circulación del páncreas, órgano encargado de la producción de la insulina y de manera secundaria también incrementa la producción de la misma, la cual recordaremos de un artículo anterior de esta serie dedicada a la diabetes, es la hormona principal que regula el metabolismo del azúcar; por lo que los pacientes diabéticos deben tener cuidado en su consumo para no presentar hipoglucemia severa (baja de azúcar).
Otro dato interesante es que este endulzante artificial es 300 veces más potente que el azúcar regular; por lo que varía, sobre todo en algunas bebidas, el sabor de las mismas.
Independientemente del sustituto que desees utilizar es importante que conozcas cómo actúan, que no todos son tan inofensivos como dicen ser y el consejo más importante es que su uso siempre debe ser acompañado de un equipo interdisciplinario integrado por un médico y un nutriólogo que verifiquen que puedas obtener el mayor beneficio de los mismos.
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Hoy en día existen varias opciones de sustitutos del azúcar que ayudan a cumplir con este cometido.
