Guillermo y Enrique saludan a la multitud congregada ayer en Windsor para la boda del segundo

Cálido momento vivieron los hijos de Diana de Gales

LONDRES (EFE).— El príncipe Enrique y su hermano Guillermo salieron ayer durante unos minutos del castillo de Windsor (Reino Unido) para saludar a la multitud de personas que ya se ha congregado allí para festejar hoy el enlace de el hijo menor de Diana de Gales con la actriz estadounidense Megan Markle.

Poco antes de las 18 horas (mediodía en México), ambos abandonaron a pie del palacio por la conocida como puerta de Enrique VIII, vestidos con americana y camisa, y pasearon por la calle aledaña a la residencia real, donde decenas de personas esperaban tras las vallas que están instaladas para los actos de este sábado.

En un ambiente jovial, los dos hermanos dieron la mano, conversaron y se sacaron fotografías durante unos diez minutos con las personas apostadas a ambos lados de la calle, muchas de ellas con banderas británicas y pancartas con mensajes de felicitación.

Guillermo, de 35 años, será padrino en la boda de su hermano menor, tal como hizo Enrique, de 33, cuando fue el duque de Cambridge quien contrajo matrimonio, en 2011, con Catalina en la abadía de Westminster.

La boda de Enrique y su prometida se celebra hoy en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, la misma en la que el príncipe Carlos celebró con un oficio religioso su matrimonio civil con Camilla en 2005.

El deán de Windsor, el reverendo David Conner, y el arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia de Inglaterra, Justin Welby, dirigirán el oficio, que durará cerca de una hora, ante unas 600 personas.

Tras el enlace, los novios recorrerán en una carroza abierta las calles de Windsor, engalanadas desde hace días para la ocasión y en las que se espera se congreguen unas 100 mil personas.

 

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