Buscan optimizar la creación de los minirriñones
El reto para los investigadores de Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), que lograron crear en un proceso de 20 días unos minirriñones a partir de células madre humanas, es optimizar el tiempo de producción y hacer que los órganos crezcan, como dimos a conocer en la portada de esta edición.
“Hemos visto que en nuestro biomaterial —un hidrogel— con las membranas embrionarias de huevos, los minirriñones se vascularicen en dos o tres días imitando artificialmente el microambiente en el que se desarrollan los riñones en la naturaleza”, explica Núria Montserrat, líder de la investigación.
Reconoce que para los neófitos la suya parece una investigación “muy Frankenstein”, pero destaca que el riñón “es un órgano muy complejo, está implicado en muchas enfermedades primarias y afectado por otras secundarias” y con este nuevo avance pueden ver “cómo se forman los vasos sanguíneos en el riñón, cómo irrigan, cómo actúan y crecen las nefronas”.
“Cuesta mucho crear artificialmente tejidos que se parezcan a los de seis meses de gestación, y más hacerlo en un proceso corto de 20 días y con un nivel cualitativo que nos permite trabajar con él en vivo”.
De momento la ciencia solo ha estudiado cómo se comportan y funcionan unas pocas de los 23 tipos de células diferentes que hay en un riñón, por lo que aún están lejos de hacer un órgano artificial trasplantable, aunque están cerca de hacerlo “con algunas células concretas de manera efectiva”.
Los investigadores del IBEC ya han comenzado a comparar las células del minirriñón vascularizado con el comportamiento de las de pacientes en condiciones, por ejemplo, de estrés o de diabetes con la intención de acercarse a la producción de células.
Este avance en el campo de la regeneración renal abre la puerta a nuevos progresos para aplicaciones en medicina personalizada y para desarrollar biomateriales con capacidad instructiva.
